Ceder y Conceder

«Resplandor y brisa» de Antonio Carranza

Hay una diferencia notable entre ceder y conceder.
Concede la persona que es fuerte y es capaz de prescindir de sus pretensiones, en la medida en que siente como prioritaria la conciliación, pues el gozo y la satisfacción de los otros ya los siente como propios. Aquél que en beneficio de un bien mayor puede sacrificar o dejar a un lado su posición en favor de los demás, de posibilidades generales que solicitan un espíritu colaborador, de participación y solidaridad.
Concede el que otorga y hace merced de su nobleza, pues ha madurado para relativizar sus propias convicciones y necesidades.
El espíritu reclama esta sintonía, pues aprecia como primordial la cooperación con la que el «Ego» pierde su postura y su falso gesto. El individuo, cuando concede, favorece la ley de la sinergia, cooperando decididamente con el plan de la Totalidad en el que todos estamos implicados. Es así como una persona aprende a amar y a desacoplar conscientemente su talante egocéntrico.
Cede el débil que, atrapado en su carencia, se deja llevar por la voluntad de otra persona o de la marejada social que cerca su decisión. El que se rinde y da por miedo, o bien porque se siente encogido ante la decisión de los demás. Como aún su satisfacción apunta a conseguir sus propios logros, como aún lo atosiga la necesidad y el deseo, cuando cede lo hace con dolor, a regañadientes y sujeto por la molestia que supone para su «Ego» prescindir.
El que cede desde la debilidad personal aún no ha conquistado su propia dignidad, afectando al cardias mediante un permanente desasosiego. Es el desasosiego de la baja auto-estima, de no hacer valer sus propias convicciones y de mantener ante los demás una continua refriega. Como reclama constantemente consideración ajena, al ceder se siente disminuido y sometido.
El espíritu del que se ve obligado a ceder sufre la dicotomía de esa precaria voluntad, y la mente interpretará como injusta la situación de dependencia y como sometimiento el poder que los demás ejercen sobre él.
El débil pues tenderá a compararse, a culpar a otras personas de su precaria situación, reclamando de continuo una ubicación personal que lo valide ante sí mismo y ante el mundo. No podrá por consiguiente, ser ecuánime, ni apreciar como oportuna la concesión ante el bien ajeno, puesto que no ha aprendido a amar. Diríamos que el amor es un brindis emocional que no puede permitírselo. En este orden de cosas, la persona inconsciente se encuentra acorralada por sus propias convicciones y ambiciones, que se convierten en el menester permanente de un Yo inestable.
Del libro «Resplandor y brisa» de Antonio Carranza C.E.P.A Luz

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Anahatha Yoga Experience

Formación en Granada con AGATA AMGROS

La forma de llegar a un estado de equilibrio y bienestar es combinando el trabajo sobre el cuerpo, las emociones y la mente, lo que en sánscrito se llama “Yoga” que esencialmente significa “unir”, unirnos a nosotros mismos y al todo.
En HATHA YOGA EXPERIENCE trabajamos un conjunto de técnicas, que tienden a integrar los componentes constitutivos del individuo, cuerpo, mente y espíritu, haciéndolos fluir conjuntamente a un mismo ritmo adecuado y natural y que nos permite ir eliminando los obstáculos que impiden al hombre vivir en armonía, salud y bienestar.

Estas prácticas son métodos que otorgan una salud completa tanto a nivel físico como mental y consisten en:

Técnicas de interiorización, concentración y meditación.

Técnicas de relajación, tanto física como emocional y mental.

Ejercicios y posiciones corporales, Asanas, que liberan la respiración y producen equilibrio en todo el cuerpo.

Ejercicios de control respiratorio, Pranayama, que apaciguan y relajan la mente, aumentando la energía vital.

Por último decir que dado los numerosos beneficios que se obtienen de la práctica del Yoga y dependiendo de las necesidades, las motivaciones pueden ser varias:

Físicas: Para el tratamiento de afecciones muy generalizadas hoy en días; insomnio, tensión nerviosa, jaqueca, alteraciones de los sistemas digestivos, intestinal, circulatorio, respiratorio.

Salud mental: por la exploración y control de las emociones, el yoga puede suprimir reacciones insoportables; el miedo, el tartamudeo, la timidez…

Resultados intelectuales; mejorando la atención, la memoria, la concentración…

Estética corporal; armonizar el cuerpo, evitar, reducir y eliminar la celulitis, arrugas, varices… Fortalecer y modelar músculos distendidos.

Antídoto para la vida moderna; en la que la práctica del Yoga llega a ser refugio, lugar de calma, de relajación, de carga energética.

De naturaleza filosófica; conocimiento de uno mismo.

En la Escuela además trabajamos sobre Anahata el chakra cordial. Cuerpo y mente se unen desde el corazón, el amor hacia uno mismo se extiende a todos los seres y el trabajo personal se convierte en un bello acto de compasión y unidad.
Este chakra florece a la altura del pecho, el centro energético del ser. El término anahata, o “sonido no golpeado”, en sánscrito, es el sonido de la unidad, producido sin el golpe de un objeto contra otro. Se conecta con el amor y la compasión y su trabajo constante permite conectar todos los planos del ser, ayudándonos a tener una vida libre de problemas físicos y emocionales que puedan surgir con la falta de activación de los chakras inferiores y tener una evolución creativa y expansiva en nuestro desarrollo de los chakras superiores.

Más información en ANAHATHA YOGA EXPERIENCE
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El Perfecto Sentido

Fragmento del libro «Al otro lado del espejo»
de Antonio Carranza www.cepaluz.com

Digamos que una fuerza divina enciende el interruptor de la vida, y en el momento en que eso sucede aparece una centella de luz dispuesta a dar timbre y tono a todo el Universo. De ese rayo brotan multitud de colores, timbres diversos, una afluencia asombrosa de impactos, formas, garabatos, siluetas que conforman el mundo; nuestro mundo conocido. Este orbe inmenso que llamamos vida está repleto de sensaciones con un firme propósito: que los seres que lo habitan puedan experimentar, sentir, palpar, apreciar, vibrar en emociones diversas… puedan, en definitiva, relacionarse con otras formas de vida que les sirvan de entrenamiento. Todas ellas, sin duda, están preparadas para contribuir a un progreso interior insospechado. Esta escalada hacia la cumbre busca, mediante las sensaciones y los deseos que nos impregnan, la extraordinaria plenitud, la gran experiencia de sentirnos completos. Sin embargo, la fuerza del espíritu intuye que esto no podría suceder mientras se experimentan síntomas de frustración y la angustia que provoca todo aquello que nos parece diferente.
Ese era el plan, el plan que estableció Dios en el momento en que encendió el interruptor: que todos los seres experimentaran lo diverso para llegar a sentirse plenos. Pero le falló el plan, de tal manera que los seres humanos comenzaron a no querer advertir en lo contrario algo útil que los acercara a la cumbre del espíritu. Fue entonces que se hicieron egocéntricos, y sus corazones se cerraron, sin poder gozar sanamente de todo lo que les rodeaba. Empezaron a desarrollar una torpe sensibilidad que, lejos de conducirlos a ese gran resultado de la plenitud, los sumió en un continuo desencanto. Este nuevo estado les llevó a una permanente queja, a un extraño sentimiento de dolor, porque los gobernaba la sensación incomoda de no sentirse realizados y estables en su mundo. Fue así cómo comenzó la gran trampa de la penuria y el ahogo que supone necesitar y querer siempre disponer de más y más. Apareció por tanto una constante reacción contra la vida; y por más que esa fuerza divina les había otorgado todo un orbe de efectos maravillosos, ellos se sentían cada vez más desafortunados, cada vez más lejos de la plenitud propuesta por el plan.
El ser humano se acostumbró a reaccionar contra la existencia, necesitando más cosas para mitigar su hambre de estímulos. De esta forma su mente llegó a proyectar multitud de nuevas sensaciones, diferentes a las simples y sencillas que sugería la naturaleza. Y comprendió Dios que eso no era bueno porque distanciaba a las personas del plan universal que en principio se había ideado para su evolución. Fue así que decidió ir apagando el interruptor poco a poco, con la firme intención de que todo individuo comenzara a valorar aquello que fuera perdiendo. Dijo Dios para sí: «Hijo mío, a partir de ahora tendrás que perder para saber apreciar».
Entonces sucedió que comenzamos a perder el sentido del olfato, dejando de oler tantas sustancias y fragancias naturales. Sin embargo, esta pérdida no nos pareció demasiado importante. Tan apagados e insensibles estábamos que tan sólo llegamos a exclamar: ¡para lo que hay que oler…! Todas las perfumerías del mundo tuvieron que dejar de existir, y la palabra «perfume» se fue lentamente extinguiendo del uso ordinario, como la costumbre de llevarnos una flor a la nariz o bien el recuerdo de la fragancia del pecho materno. Olisquear se había convertido en un esfuerzo instintivo que poco a poco fue siendo espejismo. Lo hacíamos como una forma de saludo, sin apreciar por las fosas nasales ningún tipo de olor.
Luego perdimos el sentido del gusto y empezamos a relamernos constantemente, a tener la boca seca y una sensación ambigua en el paladar. Esto ya nos preocupó más, pues los alimentos dejaron de tener su gusto particular y comenzamos a comer indiscriminadamente. Aquí los restaurantes y todas las empresas relacionadas con la comida se arruinaron, teniendo que sufrir el deterioro de este hermoso sentido. Muchas personas caminaban por la calle con la boca abierta y la lengua jadeante, buscando inconscientemente recuperar un asomo de gusto y paladar. En ocasiones los podíamos vez lamerse los unos a los otros, manteniendo en sus semblantes muecas de asombro y de un desespero que sólo atenuaban los besos.
Más tarde Dios pulsó de nuevo el interruptor para que perdiéramos el sentido del oído. Y ahí ya el hombre empezó a sentirse muy desgraciado, a tal punto que esta pérdida derivó en una extrema violencia. La violencia interior pasó a ser exterior, y cada ser humano comenzó a experimentar la sospecha de que él no era tanto como presumía. Gracias a esta sensación de vacío, de fatuidad, el hombre se enfrentó con el hombre; la vida ordinaria quedó totalmente mutilada, y hubo seres que se refugiaron tanto en sí mismos, que lentamente su fueron marchitando. Cuando la comunicación empezó a flaquear, la soledad dañó con espanto el corazón, y fue de esta forma como muchas personas que les quedaba un resto de sensibilidad valoraron en extremo la comunicación con otros seres, al sospechar que sus corazones se podrían secar fácilmente. Personas que antes se ofuscaban en sus propios credos y opiniones, ahora comprendían la cualidad maravillosa de la compasión. Individuos que antes les costaba dar su brazo a torcer y reconocer sus propios errores, ahora estimaban como un bien preciado esa posibilidad, acercando con verdadera inquietud las palmas de sus manos a las de los demás, dando a entender que por encima de todo se necesitaban y que cualquier criterio o consideración en aquellas circunstancias valía en verdad poco.
Fue en ese instante cuando aparecieron dos caminos, dos posibilidades latentes en el devenir humano: aquél de los individuos con esperanza y el que se abría para los desesperados. Hubo pues personas que vivieron aquella situación con verdadera luz y ánimo a pesar de todo, buscándose los unos a los otros para mitigar tanta pena, alzando los ojos al cielo comprendiendo cómo el deterioro que sufrían tenía por causa la soberbia y la indignidad. Tantas vicisitudes amargas les llevaron a comprender que Dios permitía aquella desazón como una gran prueba útil a superar, y así la esperanza que anidaba en sus corazones les ayudó a cooperar con su nuevo destino.
Pero hubo otros —por cierto la mayoría— que terminaron por sentirse desesperados. Protestaban constantemente, se quejaban de su infortunio, sintiéndose extraviados y sin norte posible. Se perdió el sentido del habla y ya, cuando ni siquiera podían expresar en palabras sus sentimientos, se miraban con desafío, con una total desconfianza. La comunicación llegó a hacerse imposible. Fue aquí que el ser humano recordó viejas leyendas de la antigüedad, las que narraban la gran confusión de lenguas y la desproporción de los sentidos cuando el ser humano se hizo soberbio contra Dios. ¿Ya había sucedido algo parecido anteriormente? Se preguntaban aterrorizados. ¿Cómo poder de nuevo recuperar las viejas sensaciones que comenzaban a convertirse en recuerdos inalcanzables? En ese estado de confusión los antiguos placeres no sólo se añoraban, sino que ponían en evidencia la torpeza y falsedad que había asolado al ser humano.
No obstante, antes de perder el sentido de la vista, el último sentido, el ser humano se dio cuenta que había dos sentidos superiores. Fue allí, en ese horizonte, en ese límite, que tomó conciencia del sentido de la vida. Antes, como estaba inmerso en una existencia de lujo y placer, de constante necesidad, ni siquiera podía dar crédito a tantas maravillas con las que se relacionaba. Antes no apreciaba a otro ser humano, aunque diferente, como magnífico y excepcional. Con anterioridad se escuchaba más a sí mismo que a quien le llegaba como radiante ocasión de compartir y aprender. Antes no podía sentir todas sus relaciones como privilegios exquisitos para la vida. Fue en aquél instante que dejó de ambicionar para en verdad sentir. Allí, en aquel límite, en aquella profunda sensación de pérdida, se dio cuenta de que había una vida junto a él que latía y que él podía disfrutar sin agobios y sin la continua zozobra de buscar nuevas sensaciones.
Entonces despertó el gran sentido que le permitía escuchar su corazón permanentemente. Cada sístole, cada diástole, eran como un recuerdo de sí mismo, de su luz y su poder. Pero la vida le gritaba, la vida a su alrededor protestaba, la vida se empeñaba en crear en su mente un sudario de dolor y un espejismo de amargura. Atrapado en aquella zozobra, inerme y desamparado, el ser humano se dio cuenta que había otro sentido, otro sentido más importante todavía que el sentido de la vida; un sentido que de siempre lo había estado abrumando y, aunque aterrador, comprendió que era imprescindible tener en cuenta: el sentido de la muerte. Cuando esas sensibles personas comprendieron y sintieron en su corazón la fuerza de la muerte, al darse la oportunidad de abrazar a la muerte con toda la conciencia de que disponían, dejaron de sentirse pérdidas, nostálgicas y malhumoradas. Dejaron pues de experimentar la constante añoranza de la ternura y del calor, la ambigüedad de tantas sensaciones agradables que habían disfrutado en el pasado. El gran sentido de la muerte, en el instante en que lo vivieron profundamente en su interior, es lo que les llevó a AMAR.
Estaban perdiendo la sensibilidad, estaban perdiendo la capacidad del gozo sencillo e inmediato. Habían sumergido la mente en un estado continuo de incertidumbre y queja. Un oscuro revanchismo anegaba el corazón humano, una molestia que les confundía y hacía que se acercaran a la muerte con más y más dolor. Cada vez ansiaban más, pues se habían convertido en devoradores incontinentes y en monstruos soberbios sin saberlo. Este estado inconsciente les alejaba cada vez más de Dios. Revelarse contra la simple existencia era revelarse contra Dios; y no abrazar cualquier manifestación de la muerte, era asimismo revelarse contra Dios.
Los sentidos del ser humano habían perdido la capacidad de aceptación; y la mayoría estaban buscando médicos y curanderos que los sanaran de esta nueva enfermedad sin comprender que el mal residía en el laberinto de sus mente. El «Ego» es una ponzoña que les perturbó los sentidos y les llevó sin conciencia a dar tumbos por la vida, en rebeldía obtusa contra el destino. Ahora algunos han comprendido que la inmanencia de la vida es lo que está aquí, ahora, en cada verruga, en las canas y gloriosas enfermedades, en la hermosa vejez que, asimismo, nos construye y a la que nos acercamos con luz y seguridad, en la colosal arruga que nos dignifica, en la cicatriz que nos afea, en un simple huevo frito, en la flor mustia y en el pajarillo tuerto. Han perdido mucho, mas al fin llegaron a saber que en el gran abrazo de la muerte descansa la soledad.
Ya no se sienten cómplices de entuertos y desgracias, pues no se quejan ni necesitan hablar de ellas. Respiran juntos y sonríen de una forma nueva y sensible que los conecta de inmediato con todo. Una mano en el hombro la aprecian como el mejor de los privilegios; y la complicidad que ahora les une es en suerte, no en desgracias. En estos nuevos tiempos donde los sentidos son luminarias del alma no les brotan por la boca soliviantos ni cicatrices, sólo alientos con los que aprender a amar más y mejor. ¿Cómo podremos aprender a amar si no valoramos lo que la vida nos da en cada momento?
En aquel instante Dios comprendió que todo había tenido un sentido y que a pesar de la rebeldía del ser humano, de su obstinación, a pesar de tantas quejas, de sus gestos ruines y miserables, de su recalcitrante egoísmo, después de todo aquello, el plan seguía funcionando. Sí, porque Dios comprendió que todo individuo volvería a casa cuando hubiera dejado atrás el dañino sentido del «Ego», cuando se hubiera desprendido de su Yo majadero y desesperado. En el plan también estaba escrita esa ambición: la necesidad de devorar estímulos y de dejarse tragar por los artificios del mundo.
«Hijo mío —dijo de nuevo Dios— volverás a abrazar la muerte y, tarde o temprano, dejarás de ambicionar. Así tus sentidos permanecerán limpios y radiantes para mí. Será entonces cuando vuelvas a esta, tu casa». El hombre sabio, tras tantas vicisitudes, escuchó la voz de Dios y supo que la muerte es en definitiva una gran amiga. Ella, en el instante en que nos desprendemos del ropaje falso del «Ego», nos otorga la profunda neutralidad. Y comprendió que ese sentimiento tenía que ver con el gran Amor que abre las puertas del corazón. ¡Volver a casa! No desear, no ansiar, no evocar… no sumergir la mente en las sombras del tiempo.
Las ventanas de los sentidos nos pueden llevan a la desesperación, a la amargura y a una constante reacción contra la vida. El ser humano, en el instante en que ansía, no valora lo que tiene y ofusca sus sentidos en la coordenada del tiempo, un tiempo hosco que lo devora sin conciencia y sin remedio. No valoramos más a una persona o a cualquier experiencia que cuando la perdemos. Eso sucede porque la psique humana se posiciona a este lado del espejo donde la atrapan las sensaciones ordinarias y su miseria mental. Por consiguiente, tenemos que perder para poder valorar. El día que no haya sensación de pérdida en tu corazón, encontrarás a Dios y todos los sentidos se diluirán en estos dos últimos fundamentales: en aquél de la vida y en el que atañe a la muerte. Será así cuando la conciencia humana habrá unificado todos los contrarios. La gasa sucia de la necesidad quedará atrás, la torpe frustración, la añeja mortaja del desencanto. Y nos veremos en otro plano, con otra lucidez que no nos nublará ya los ojos.

Más información sobre Antonio Carranza y la Obra Social C.E.P.A 
visitando el sitio: www.cepaluz.com

antoniocarranza

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La Tregua

Un tiempo para negociar la paz. Un tiempo donde es posible solucionar. Un tiempo valioso. Un receso. Un descanso. Un lugar donde manifestar lo que se siente libremente. Un camino hacia la comprensión del otro. Un espacio para la reflexión.

En tregua estamos, personalmente, familiarmente, socialmente. Es un consenso precario aún, una felicidad sólo buscada.

El mundo pasa por treguas continuas, de la tregua de los dos bloques capitalista y comunista hemos pasada a la tregua unívoca del consumismo y la globalización económica, a través de entes que dan una sensación de cercanía ficticia, que simplifican la realidad y la deforman para acercarla.

Mientras haya tregua, se podrá vivir, aunque quedará mucho por solucionar, problemas, conflictos…

La tregua nuestra, nuestra tregua. “La Tregua” (esta revista) no comulga con ideologías, no se atreve a que la política “pura y dura”, (casi siempre impura y con la dureza solapada), entre en sus páginas, por ahora “La Tregua” aboga por la cultura y se expresa en todas las artes, promoviendo la crítica, la autocrítica, el ensayo interdisciplinar, sobre cualquier tema o ciencia, tanto técnica, biológica, social o humanística.

“La Tregua” va despacio, su periodicidad aun es relativa, su adscripción tampoco está cerrada, pertenece al Ateneo pero se expresa con autores y lectores tanto de dentro como de fuera de esta asociación, gracias a la ayuda económica prestada por el Ayuntamiento alcalaíno ha podido salir a la calle, al asfalto a los olivares, y lanzarse al mundo. Las personas que en ella colaboran lo han hecho gustosamente, ilusionadamente, sintiendo que la tregua literaria ha llegado y era el momento de expresarse. “La Tregua” se manifiesta ahora invitando a los jóvenes, a los estudiantes, a los viejos vivarachos, a los adultos inconformistas, a los alcalaínos y no alcalaínos, a los fronterizos y a los no fronterizos de nuestra Andalucía, de fuera de ella hacia el este, el oeste, el sur y el norte. Donde quiera que la tregua esté es un buen sitio.

Claro que esta tregua que nace en Alcalá, sigue la esencia del ser fronterizo de este pueblo de la Sierra Sur de Jaén, sintoniza con la mentalidad solidaria que cada año nos trae Etnosur. “La Tregua” sonríe a la convivencia de culturas cristiano-musulmanas de su pasado y se asoma con los ojos entusiastas a las puertas abiertas del porvenir, donde se respeten las identidades, las ideas, los sueños de cada mujer, de cada hombre. Y porque somos unos “esentos” e inquietos los redactores que elegimos este nombre y deseamos convivir en paz y gozando de los sencillos privilegios que la cultura nos aporte muchos años. Brindemos por “La Tregua”, y que su vida sea fructífera.

CLAUDIA SÁNCHEZ // LA TREGUA
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Regálate Salud

Masaje Terapéutico TNDR.

Técnica Naturista Desbloqueante y Regeneradora
“El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional” // Sidhartha Gautama Buda

Regálate Salud
Diego Luis Cansino Navas en MÁLAGA
Tel: 658 834 084
Diego Cansino Farfán en FUENGIROLA
Tel: 676 526 001

Nos dedicamos a la práctica y al estudio del masaje TNDR, ya que es una técnica especialmente válida para el tratamiento de multitud de dolores. Asímismo, asistimos a diferentes ferias, festivales y congresos sobre la salud, terapias alternativas y naturales a lo largo de la Costa del Sol (ArteSano, Naturamálaga, congreso de Yoga…) con motivo de promocionar la técnica TNDR para compartir sus beneficios con el mayor número de personas posible.
Actualmente también estamos impartiendo cursos prácticos de TNDR y también talleres de Bioenergética TNDR en la provincia de Málaga. Para saber más no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
Con las manos y efectuando un Masaje TNDR adecuado, centralizado en la zona afectada (Nudos y Líneas) se obtienen resultados sorprendentes.
Los bloqueos dolorosos localizados en la exploración son interpretados según la Teoría TNDR, relacionándolos con las Funciones Físico-Psíquicas.
A través de las manos y mediante una técnica específica de palpación, encontramos bloqueos dolorosos que justifican las dolencias que la persona presenta.
El masaje TNDR es una herramienta de exploración, diagnóstico y tratamiento, mediante la cual, se encuentran a la palpación Nudos, Líneas, Bandas y Áreas dolorosas (bloqueos energéticos) con una precisión milimétrica, a lo largo de las bandas de energía delimitadas en el cuerpo.
Además, da un enfoque holístico a la enfermedad/patología, descubriendo una conexión entre las distintas partes del cuerpo, con las distintas partes de la psique, lo que entendemos como Funciones Físico-Psíquicas del Ser Humano (Funciones de Vida).
Todo desequilibrio psíquico provoca alteraciones físicas y toda alteración física produce una alteración en nuestra mente.
Técnica creada y desarrollada por el Dr. Cayo Martín Valencia.

Más información en: Regálate Salud

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Medio Ambiente

La Rueda del Misterio Blog
Radio la Rueda del Misterio

Podríamos decir que nuestro planeta es una máquina increíble dotada de autonomía y hasta de una inteligencia propia para recomponerse tras los desastres naturales, pero como toda máquina, tiene un límite de productividad y además requiere de un mantenimiento y un cuidado específicos para que su funcionamiento sea el preciso.

Todos los organismos vivos interactúan entre sí y con el resto de los elementos físicos y químicos que existen en él en mayor o menor medida, y esas interacciones son el motor que mantiene nuestra gran máquina en marcha, pero cuando esas interacciones sobrepasan unos límites, los efectos pueden llegar a ser tan grandes que el sistema de reciclaje natural no da abasto para recuperarse de la agresión, desembocando en situaciones de extrema gravedad. Los engranajes pierden sus estrías, los cilindros pierden el lubricante, las válvulas se atoran, y finalmente el motor se puede llegar a detener.

Esto es lo que puede llegar a ocurrir en un futuro no tan lejano por la actividad de una sola especie entre todas las que compartimos el planeta: el irónicamente llamado homo sapiens sapiens.

En éste estudio haremos una exposición sobre los principales problemas ambientales ocasionados por el ser humano, las causas y consecuencias de un comportamiento irracional protagonizado por el supuesto único ser racional de la creación, revisaremos algunas propuestas y planteamientos para paliar el daño hecho hasta ahora, y trataremos de exponer una conclusión personal sobre el problema, la solución, y las expectativas posibles.

El principio de la agresión.

Cuando los primeros homínidos aparecieron en África eran sedentarios. Su hábitat les proveía de todo lo necesario para la subsistencia, obteniendo el alimento de las frutas y vegetales que tenía a su alrededor y viviendo en un clima agradable y continuamente templado. De lo único que tenían que preocuparse era de no caer en las garras de un depredador natural.

Pero algo ocurrió. Quizá fuera un aumento en la densidad de población lo que hizo que algunos clanes decidieran buscar otras tierras, pero hace alrededor de 1,5 millones de años, el homínido primitivo se dispersó hacia el norte. Encontró nuevos territorios, pero había problemas: la comida ya no colgaba de los árboles como antes y además hacía frio.

La especie humana es la que mayor capacidad de adaptación tiene al entorno, así que cambió de hábitos y tuvo que ejercitar su mente para solucionar los nuevos problemas. Comenzó a cazar para comer, utilizó las pieles de sus presas para protegerse del frio, y cuando la caza escaseaba aprendió a cultivar la tierra.
Fue a partir de ese momento cuando una sola especie fue capaz de dejar en el ecosistema terrestre una huella mayor que la del resto de especies juntas.

Al convertirse en un ser omnívoro y con capacidad de protegerse de cualquier agresión, se quedó sin depredadores naturales y se convirtió en la cabeza de la pirámide alimentaria, lo que motivó su crecimiento a nivel exponencial y una lógica expansión por todo el planeta para conseguir nuevos territorios.
La necesidad de supervivencia había iniciado un peligroso proceso de manipulación global de recursos, que al igual que el hombre, aumentaría progresivamente junto a él durante toda su historia.

El colapso y sus consecuencias

Dando un salto adelante en la historia del hombre llegamos a la etapa de la Revolución Industrial, momento en el que la mentalidad humana dio un vuelco en su sistema de valores y relegó a la naturaleza a un segundo plano, comenzando una explotación masiva de los recursos naturales sin prever las consecuencias que esa conducta podría tener en un futuro no muy lejano.

Hoy sabemos que el error no era nuevo, y que ya antes algunas culturas como la Maya o la Rapa Nui desaparecieron por la sobreexplotación de recursos naturales, concretamente la deforestación masiva, lo que motivó unos cambios climáticos que acabaron por hacer imposible su supervivencia.
Cualquier cosa que un ser vivo necesita o utiliza tiene que obtenerse de la naturaleza. Ella dispone las fuentes y los mecanismos que hacen posible la vida, y un consumo descontrolado de las provisiones sin dar tiempo a que las fuentes se recuperen puede ocasionar entre otras cosas que nuestra despensa natural se vacíe, dejando a todas las especies sin capacidad de subsistencia por falta de recursos básicos.

No es una casualidad que las zonas terrestres con menos recursos naturales sean a la vez las más industrializadas hoy. Es el resultado del consumo masivo y la explotación intensiva. La superpoblación en ellas debida a continuas migraciones motivó que las necesidades básicas fueran mayores, así que se talaron bosques, se encauzaron y desviaron ríos, se le ganó terreno al mar, y se diseñaron programas de agricultura y ganadería intensivas para abastecer de terreno y alimentos a la población. Pero una vez cubiertas las necesidades básicas, la sociedad demandaba otro tipo de bienes y más desarrollo, la minería y la industria eran la solución.

Además de la explotación de recursos hasta su agotamiento, hay otros problemas más inminentes y que también están generados por la sociedad, de los cuales ya estamos sintiendo los primeros efectos.

El cuerpo humano en sí mismo es una fuente de calor, ya que desprende ese tipo de energía por una serie de reacciones físico-químicas internas, pero además la forma de vida moderna multiplica el calor generado a partir de cualquier actividad cotidiana. Si accionamos un interruptor tenemos luz, y calor, si utilizamos un vehículo para desplazarnos generamos calor, si cocinamos necesitamos generar calor, hasta si corremos un poco incrementamos nuestro calor, es decir, todo lo que hacemos incrementa la temperatura de nuestro espacio inmediato, y hay que tener en cuenta el principio de que la energía no se crea ni se destruye. Así pues, el calor que generamos con nuestras actividades no puede desaparecer por arte de magia y sólo hay dos opciones posibles, o permanece o se transforma, pero ¿en qué se transforma el calor que generamos y cuánto tarda en hacerlo?, ¿qué consecuencias puede tener ese incremento artificial a nivel de un ecosistema cerrado como es la Tierra?.

Antes de responder a esas preguntas tenemos que considerar que nuestra principal fuente de calor es el sol, quien por medio de sus radiación calienta el planeta y la atmósfera se encarga de mantener una temperatura media constante alrededor de los 15º C mediante un fenómeno llamado efecto invernadero producido principalmente por elementos como el vapor de agua y gases como el metano ( CH4 ) o el dióxido de carbono ( CO2 ), los cuales se encuentran en las cantidades adecuadas para mantener esa temperatura casi sin variaciones. Ahora bien, la variación en las cantidades de alguno de esos elementos de tipo invernadero, forzosamente hace que el comportamiento de la atmósfera frente a las radiaciones solares cambie también, de forma que un incremento de grosor en su pantalla reflectora hace que se rebote de nuevo mayor cantidad de radiación hacia el suelo de todo el planeta, con lo que éste se calienta más y se inicia un proceso de sobrecalentamiento a nivel global, al que tenemos que añadir además el que nosotros generamos a diario.

Recientemente se está hablando de un fenómeno paralelo y también producido por el hombre, aunque de forma inconsciente, que de alguna forma equilibra o ralentiza la velocidad de calentamiento por efecto de los gases liberados, y es el oscurecimiento global . Las partículas en suspensión liberadas a la atmósfera son capaces de reflejar hacia el exterior del planeta una parte de las radiaciones solares, lo que contrarresta por una parte el aumento del efecto invernadero, sin embargo también recorta la cantidad de partículas luminosas que nos llega, y la luz solar es la clave de la vida por ser el alimento de la base de la cadena alimentaria (fotosíntesis vegetal), con lo que esas partículas contribuyen a reducir la velocidad de incremento térmico pero ocasionan un nuevo problema al recortar el nivel de insolación, y también de evaporación con lo que afectan directamente al ciclo natural del agua.

Sobre el problema del calentamiento global se han propuesto varias iniciativas para tratar de impedirlo o al menos frenarlo, pero el problema es que aún no se ha demostrado la efectividad real de ellas, otras tienen un costo tan elevado que las hace inviables, y en definitiva, no se sabe qué consecuencias podría traer la aplicación de un sistema a nivel global de un mayor oscurecimiento artificial o la reducción de emisiones de gases invernadero sin la prevención que haya una continuidad de emisiones de partículas que hagan que siga decreciendo el nivel de insolación terrestre.

El problema del calentamiento por los gases de tipo invernadero generados por el hombre se ve incrementado por su capacidad destructiva en una carrera de progreso. Las plantas absorben el CO2 de la atmósfera y lo transforman en O2 mediante la función clorofílica, pero la deforestación está haciendo que nuestro sistema de renovación de aire comience a fallar y cada vez se pueda reciclar menos CO2 , con lo que se incrementa su volumen atmosférico y por tanto la temperatura de todo el sistema.

Al calentarse la atmósfera varían las condiciones de humedad en ella, y las masas de vapor de agua son desplazadas fuera de sus latitudes habituales, con lo que se alteran las estaciones y la lluvia varía de lugar y de intensidad. Por ello estamos viendo tormentas típicamente tropicales en zonas donde antes nunca se vieron, o zonas que siempre fueron húmedas y que hoy presentan una necesidad urgente de agua.

A todo ello tenemos que sumar que el incremento de la temperatura global ya está afectando a las zonas heladas del planeta y hasta los hielos fósiles han comenzado a mostrar claros signos de debilidad. Los glaciares son una importante reserva de agua dulce para el hombre, y durante el último siglo han experimentado un serio retroceso hasta el punto que algunos de ellos ya han desaparecido por completo.

Lo mismo ocurre con el hielo de los casquetes polares. Se calcula que al ritmo de calentamiento actual, en muy pocos años no quedará nada de hielo ártico, y en el antártico se ha observado un retroceso impresionante de la capa helada que ha dejado al descubierto la tierra en muchos puntos en los que nunca antes se había visto.

El deshielo de los polos significaría un aumento en la temperatura de las aguas, lo que incidiría en la trayectoria y hasta en la interrupción de las corrientes oceánicas que funcionan a modo de intercambiador térmico entre los dos hemisferios terrestres.

Ahora ya se están notando indicios que delatan que ésta variación se está produciendo, dado que los cardúmenes de peces habituales de una latitud se están desplazando, como es el caso de las masas de anchoveta que poblaban las costas de Perú y hoy se han desplazado hacia el sur en busca de otras temperaturas, encontrándose actualmente frente a Chile.

El calentamiento oceánico presenta un problema añadido. En los fondos marinos hay inmensas cantidades de hidrato de metano, el cual se mantiene estable por condiciones de presión y temperatura. Sin embargo, un incremento de la temperatura puede hacer que el hidrato de metano sufra un proceso de sublimación, pasando a metano en estado gaseoso que saldría directamente a la atmósfera y pasaría a engrosar la capa de gases invernadero para seguir incrementando la temperatura global en una espiral sin fin.

Además de la liberación de metano y de los movimientos de fauna acuática, que ya están afectando notablemente a la economía y la industria de países que tienen a la pesca como una de sus principales actividades y fuentes de ingreso, el cambio de las corrientes oceánicas afectará a fenómenos atmosféricos de gran importancia, como los síndromes climáticos de “El Niño” y “La Niña”, tornándolos en unos eventos de intensidad y violencia con proporciones históricas y que alterarían a su vez el clima mundial por el principio del efecto mariposa, lo que ocasionaría a su vez graves pérdidas humanas y económicas en las zonas más afectadas y motivarían una nueva era de migraciones masivas a zonas más estables, con lo que el desequilibrio económico y el caos social por el incremento repentino de población serían globales.

Otros factores

El calentamiento global y el oscurecimiento global no son los únicos problemas a los que nos enfrentamos, aunque sí de los que más se habla quizá por afectar de una forma más evidente a un mayor número de personas, ya que sus efectos se transmiten a nivel atmosférico y es imposible parcelar el espacio aéreo de cada país para que no se mezcle con el resto.

El afán de progreso de la humanidad es insaciable y ya hemos llegado a un punto de total dependencia de la tecnología, la cual necesita proveerse cada vez en mayor medida de recursos naturales para avanzar incesantemente. El problema es que cada vez somos más humanos y las fuentes cada día son menos pero el consumo no se frena por ello.

Las modas, el ocio, la electrónica, las prisas, el dinero… Todos estamos sometidos a las pautas que nos dicta el mundo moderno hasta el punto que no somos capaces de entender cómo nuestros abuelos podían vivir fuera de las grandes ciudades de hoy sin Internet, sin móvil o sin televisión. Pero lo hacían y casi con seguridad disfrutaban de una calidad de vida mucho mejor de la que hoy tenemos rodeados de tanta tecnología. Los artículos desechables de algún tipo no faltan en ningún hogar, pensamos que el agua es sólo eso tan mojado que sale de un grifo y que seguirá saliendo mientras paguemos la factura mensualmente, que la luz está dentro del interruptor que accionamos y que siempre estará ahí cada vez que la necesitemos, criticamos al gobierno por poner el precio de las gasolinas tan alto pero no por eso dejamos de utilizar el automóvil en todos nuestros desplazamientos, vivimos conectados a Internet hasta el punto que ya se habla de un síndrome que se da entre los jóvenes y les hace confundir la realidad y los llamados mundos virtuales, las modas se han instalado en la sociedad como una religión.

Gracias al agresivo marketing de los últimos tiempos para mantener una industria que depende exclusivamente de su volumen de ventas y con el afán de ésta por tener cada vez más potencial económico, todo se ha enfocado únicamente a la imagen y a la fachada quitándole toda la importancia al contenido, y las reglas sociales se han vuelto tan exigentes por ello que se han perdido por completo los valores morales que contribuían a mantener el delicado equilibrio de la naturaleza.

Vivimos en la era del plástico y de los desechables, y en muchos lugares resulta muy difícil encontrar artículos que no se vendan retactilados en láminas plásticas o en envases de poliestireno expandido que muchas veces van a parar a la basura doméstica y así representan serias amenazas medioambientales. Hace unos años, un oceanógrafo llamado Charles Moore descubrió por casualidad una verdadera isla plástica flotante cerca de Hawai y del tamaño de Texas, formada por el arrastre de materiales flotantes que debido a las corrientes oceánicas se van agrupando en una zona donde el índice de contaminación es crítico, ya que la razón es de seis kilos de plástico por cada kilo de plancton. Los artículos de plástico tienen la propiedad de no degradarse sino que se fraccionan en partículas más pequeñas y además retienen sustancias tóxicas en suspensión, con lo que son tragadas por la fauna marina que es envenenada al ingerirlas.

Existen muchos otros tipos de efectos contaminantes de igual importancia, como los vertidos industriales y de alcantarillado a ríos y mares, vertederos en precario que liberan lixiviados al suelo y metano a la atmósfera, abonos químicos y pesticidas utilizados en agricultura que envenenan los acuíferos subterráneos, sistemas intensivos de agricultura destinados al engorde de ganado y la producción de biocombustibles, procesos industriales totalmente ajenos a la normativa ambiental (especialmente China), liberación de gases CFC que atacan y destruyen el ozono, pruebas nucleares, accidentes por derrame y filtraciones, etc., pero el denominador común es que todos ellos son producto de la actividad humana, y todos ellos acarrean graves consecuencias medioambientales.

Conclusiones

La humanidad parece haberse dado cuenta ya de cuál es el problema, y en un intento de frenarlo ha convocado consejos mundiales en busca de soluciones. Uno de ellos fue el llamado Protocolo de Kyoto, por el que se intentaba establecer una política ambiental a nivel global y lograr el compromiso de los asistentes a modificar sus hábitos y procesos industriales con el fin de reducir las emisiones de gases de tipo invernadero como el CO2 .

Lamentablemente, lo que podía ser una buena idea no ha obtenido aún la ratificación del mayor implicado en las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, Estados Unidos, que a día de hoy continúa teniendo una cuota de emisiones superior al 30% para una población que representa apenas algo más del 4% del total del planeta.

El motivo es evidente. Modificar el sistema industrial de un país significa modificar también su sistema económico ya que uno depende del otro, cosa a la que los poderosos no están dispuestos porque les representaría dejar de obtener lo que ahora ganan, lo que traducido a lenguaje financiero significa tener pérdidas por no alcanzarse los objetivos programados. Los bancos hacen su programación anual, y cuando la han alcanzado no tienen un beneficio, han logrado objetivos. Si no llegan a ganar lo que se habían programado, el resultado no lo ven como una ganancia menor, sino como pérdidas.

El calentamiento global, el cambio climático, el agujero de la capa de ozono… todos ellos son problemas que requieren una solución, pero para apagar un fuego hay que dirigir el extintor a la base de la llama, y aunque pudiéramos curar el síntoma, la enfermedad seguiría latente y en muy poco tiempo volveríamos a tener los mismos problemas, si no es que tenemos otros peores aún.

Así las cosas y viendo que quien tiene el poder de actuar – los gobiernos y las grandes empresas – no se deciden a tomar cartas en el asunto, creo que el remedio más efectivo pasa por una la implantación de una educación medioambiental ciudadana para tratar de restablecer en nuestra generación y en las que nos siguen los valores perdidos que permitían que el equilibrio se mantuviera. La educación ambiental debería ser impartida desde los primeros años de escuela para que un comportamiento respetuoso hacia la naturaleza sea algo tan normal como leer o escribir, pero ya que no es así, el trabajo por hacer tiene que ser a nivel personal y debe empezar por nuestra propia casa, con nuestra familia y nuestro círculo social más cercano.

Si logramos eso y conseguimos incluso provocar en nuestros coetáneos algo parecido a un remordimiento social de conciencia, aprovechando una tímida legislación medioambiental que comienza a asomar ahora podemos confiar en que la siguiente generación de políticos tendrá un comportamiento más protector con la naturaleza y algunos de los problemas de hoy dejarán de serlo pronto.

Es necesario fomentar actividades que pongan en contacto a las personas de nuevo con la naturaleza, realizar esa campaña de marketing agresivo, pero en ésta ocasión no será para generar consumo, sino para mentalizar a la sociedad e inculcarle una conciencia dirigida a la protección y la conservación de la naturaleza.

Se puede solicitar a las corporaciones municipales la protección de áreas desde grupos ecologistas formados por vecinos y amigos, captar fondos para recuperación de zonas degradadas, crear talleres para fomentar una educación ambiental básica sin límites de edad, organizar excursiones y actividades para que las personas entren en contacto con la naturaleza e interactúen con ella, que entiendan lo importante que es y que aprendan a amarla de nuevo.

Antonio Tomás Sánchez
Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA)
Centro Agropecuario Cauca (Colombia)
Ensayo: La problemática ambiental a nivel mundial
Curso: El hombre y su relación con el Medio Ambiente

Fuente: La Rueda del Misterio Blog
Radio La Rueda del Misterio

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Mateafdrina

Como una semilla surjo de la nada,
de la nada que me cobija,
que me da forma,
y me crezco dentro y fuera de ella,
y me doy libre, tierna, sencilla,
y soy la efigie de los días
entre la luz que me posee
y la sombra de la luna
cuarteada en mis pupilas,
y soy la tierra de verdes praderas
brotando desde mi corazón
y sus largos ríos que en mí desembocan
y en mí nacen
con el perfil de la aurora
en mis manos extendidas.
A través de velos
vienen a mí los recuerdos…
¿Dónde estás?…
Busco mi alma
en esos ojos que te miran,
en la sonrisa
que se pierde con el viento
y me trae la nostalgia
de esa alegría apacible
de los días,
en la dulce semblanza de las sombras
que tiernamente me abrazan,
en el brillo cálido de las estrellas
que en mí se funde
y me acercan a ese universo
que apenas alcanzo
y sé que también es mío…
A la luz de las velas,
mi cuerpo se baña
de tenues miradas,
de dulces caricias,
de profundos sueños…
y me abrazo al vacío
que todo lo llena,
y me siento Yo,
ÚNICA,
MARAVILLOSA CRIATURA.

Mateafdrina
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María José Mochón

Mujeres Libres, Despiertas y Felices
SI NO ES AHORA ¿CUÁNDO?

Te habrás dado cuenta de que hay un hermoso y suave despertar femenino en la actualidad. Mª José Mochón

Dentro de la vorágine diaria en que nos hemos visto sumidas bajo una organización patriarcal que poco o nada tiene que ver con nuestros ritmos o nuestros deseos va resurgiendo una suave pero fuerte voz interior que nos llama a redescubrir quienes somos realmente para, al fin, darnos el reconocimiento que merecemos y darnos nuestro lugar en el mundo. No el que nos han impuesto, sino el nuestro, el que tiene que ver con nuestra misión en la Tierra y nos hace latir fuerte el corazón, porque viene de dentro.

Hay muchas maneras de comenzar a sentir esa LLAMADA que te dice VEN, DESCUBRE QUIEN ERES. Hay tantas maneras como mujeres en la tierra.

A veces esa necesidad de cambio, de reconocimiento, de darnos el valor que merecemos, viene de forma suave. Se da a través de un libro, una amiga, tu familia…

Otras veces LA LLAMADA viene con rótulos de neón. Se manifiesta a través de nuestros dramas y problemas que llegan a ponernos al límite  de la desesperación precisamente para poder dar el salto al cambio que necesitamos.

Muchas veces es a partir del nacimiento de un bebé, del parto, de la lactancia. Experiencias genuinamente de mujeres que nos hacen comenzar a cuestionarnos el porqué de nuestras dificultades, nuestros dolores, nuestras angustias, nuestros desesperes… ¿no se supone que estamos diseñadas para ello? ¿Qué está pasando?

Tenga la forma que tenga LA LLAMADA, cuando la sientas ¡SÍGUELA!

Porque es el momento de regresar a casa.

Es el momento de regresar a tu calor interior, a tu refugio, donde nada ni nadie puede entrar sin tu permiso.

El lugar dónde nada te puede hacer daño.

El lugar donde reconstituirte, donde renacer desde lo íntimo y sagrado femenino al lugar que te pertenece.

Ese es el único lugar real… todo lo demás es un sueño, a veces un jodido sueño.

Es el momento de metamorfosear y levantar el vuelo como el ave fénix, renovadas, fuertes, felices… sabiéndonos y reconociéndonos mujeres reales que se han sacudido de una vez esta insoportable exigencia social que nos dice cómo tenemos que ser las mujeres y que nos ha separado del cuerpo y de la tierra.

Hay tantas formas de serlo como mujeres estamos sobre la tierra. Apenas tenemos referencias femeninas así que nos toca implementar nuestra única manera de serlo, siendo fieles a nuestro corazón, a nuestro cuerpo, a nuestras entrañas.

Eso es lo que te traigo para este año 2015. Un programa online con cara de mujer.

Mi reto ha sido  componer el contenido y ofrecerte un formato.

Tu reto es ATREVERTE A ABRIR ESTA PUERTA

HERRAMIENTAS PARA LLEGAR AL CORAZÓN DE TU NIÑA INTERIOR
Si nuestras necesidades de desarrollo en la infancia no fueron satisfechas, entonces llegamos a la edad adulta con una niña herida en nuestro interior que contamina y complica nuestra vida de adulta.

Más información en: 
Mª José Mochón

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Agata Marcos Gros

Formada en pintura y escultura en la escuela de Artes de Zaragoza, recibí una enseñanza técnica que me estructuró y me permitió desarrollar mis primeras obras figurativas en las que el color y la línea aparecían como protagonistas en todos los cuadros. Años más tarde sentí cómo mi mundo se quedada comprimido, romper la forma, ir directamente al color, crear, ser libre, trascender la pintura, volverme artista y llegar con el arte a experimentar la vida.

Si necesitas saber más tengo obra en Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y España, al menos hasta donde yo sé…
http://amgros-arte.com

Exposiciones desde 2004
Sala de Arte la Buha
Zaragoza
Feria de Arte, los Sitios – Zaragoza
Sala d’ Art Anna Barcons – Tarragona
Galería Rainbow – Sitges
Espai d’art – Vilanova i la Geltru
Centro Salut – Vilanova i la Geltru
Galería Zebra – Vlanova i la Geltru
Palau Maricel – Sitges
Sala Buda’rt – Sitges
Sala de cultura Caixa Catalunya – Tarragona
Fiarte – Centro de Cultura – Churriana de la Vega – Granada
Sala Carrera – Granada
Mirador de San Nicolás – Granada
Restaurante Raices – Granada
Sala Masquevinos – Granada
Sala Cuatro Lunas, exposición permanente – Cájar – Granada

Más información en

zzzFantasia Agata

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Lula Onieva

UN CURSO DE MILAGROS

Un Curso de Milagros es un programa de entrenamiento mental. Teniendo en cuenta que el mundo que percibes es el mundo que existe en tu mente, y refleja los pensamientos que un día aceptaste en ella, sin plantearte si eran o no reales. Así, pues, Un Curso de Milagros te enseña a modificar tus pensamientos y a encontrar lo que siempre has intuido que existe.

Por tanto, estudiando las emociones que se producen del pensamiento, se llega a entender qué programas o creencias hay en nuestro inconsciente, el cual produce nuestra experiencia y es así como aprendemos a dirigir nuestra vida adquiriendo plena consciencia…

BIONEUROEMOCIÓN

1. La Bioneuroemoción engloba la biología, la psique y las emociones.

2. Es una terapia de sanación que estudia esta triada junto con el árbol genealógico familiar. Terapia complementaria o no con la medicina tradicional.

3. El acompañante o terapeuta ayuda al consultante a ver qué programa se encuentra en su inconsciente, heredado de sus ancestros o bien el trauma emocional mal vivido en algún momento de su vida y que ha dejado en su cerebro lo que se llama “la diana de Hamer”

4. Una vez que el consultante ha tomado consciencia de su bloqueo o programa…

5. El siguiente paso es hacer una desprogramación a través de alguno de los muchos protocolos: hipnosis y P.N.L. (programación neurolingüística)

Facilitadora: Lula Onieva
Teléfonos: 616 698 089 // 957 541 601
E mail: lulaonieva8@hotmail.com

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