Autoexpresión de la vida

Son numerosas las miradas y exuberantes las sensaciones, en el mes más florido del año. Cuanto hubiera de tenebroso y oscuro, salió del frío congelador del invierno, mostrando con natural sencillez el impulso, el potencial y la fuerza de la existencia, de todas las existencias, en un vivo espectáculo de clorofila, primavera, infinitos colores y nuevos vuelos.

Del andar peregrino, gastando suelas, por estos mundos y conciencias del siglo veintiuno, van despejándose horizontes y puertas que nos abren y despiertan los sentidos, y el sentido, en el iris y en la retina de los ojos, que ven cómo reverdecen las montañas y valles, a la vez que los paisajes interiores asoman con valor indomable por esas miradas pintadas de esperanza.

Lo vulnerable, valiente y bello, repartiendo conciencia de esperanza por todos los tiempos futuros, presentes, pasados, mostrando autoafirmación por cada uno de nuestros instantes. Autoafirmación de nosotros mismos. Autoexpresión de la vida.

Mes a mes, en este hilo conductor de corazones intrépidos, entretejidos con el algodón y el esparto del alma, abrimos ventanas al mundo de la conciencia, a sus múltiples rostros, contornos y figuras; que también viene a ser exponer, desde otra lectura, la vulnerable y valiente belleza que significa el ejercicio práctico de vivir en todos los segundos de humana existencia. El mundo de la conciencia es el mundo de todas las conciencias, cuando menos de aquellas que ponemos el Intento en “darnos cuenta”.

Es el mismo intento de la vida renovada, ciclo tras ciclo, surgiendo entre las grietas de las piedras, en cualquier espacio libre y abierto para el crecimiento. Y este intento de conocer, amar, compartir, celebrar, nos conduce al mismo destino, aun por distintos caminos, mostrándonos al final de cada proceso la más pura esencia, la cual nos dice siempre que vivir, vivir completos, vivirnos en el fondo o núcleo más explícito, y vivirnos también en todas nuestras periferias, es vivirnos con sencillez y conciencia.

Desde estas imágenes, vemos una página abierta para leernos de acuerdo a la verdad individual e inexplicable que escriben las realidades interiores, ganando en claridad y en resumen, despejando caminos en nuestro viaje por la vida, consiguiendo nuevos impulsos y coraje para esos propósitos en los cuales ponemos el sincero intento de difuminar las peores fronteras que limitan la existencia…
Angela Castillo

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