Ritual de Palabras

¿Qué decir, de tantos y tantos autores a lo largo de la historia?
Antes de decir nada, leer sus obras. Algo que ya ha hecho nuestro amigo y comentarista José Ignacio Cervera Nieto. De hecho, en su espacio – Ritual de Palabras – nos ofrece su propia lectura, lo que él mismo rescata entre los renglones que algunos escritores universales dejaron a su paso, y que siguen reescribiéndose en el gran viaje de la conciencia, generación tras generación. Aunque, como el mismo comentarista señala: “las antiguas y olvidadas palabras florecen como una semilla que llevara muchos siglos esperando en el desierto la milagrosa caída de la lluvia…”

 RITUAL DE LAS PALABRAS
Lecturas, opiniones y quimeras

Si alguien me arrebatara mi pequeña biblioteca de apenas trescientos libros y me ofreciera conservar cinco, sin duda éste del que les voy a hablar hoy (En los Oscuros Lugares del Saber, de Peter Kingsley) sería uno de ellos. Cuando lo leí atravesaba una época turbulenta en lo personal y de inflamado interés en lo místico, espiritual. Apenas hacía un par de años que había terminado de estudiar filosofía en la facultad y parecía que habían transcurrido diez. Estaba harto de la filosofía, de la arrogancia de tantos filósofos y científicos que pontifican sobre lo que no conocen, lo metafísico, para negarlo o distorsionarlo. La filosofía se quedaba muy corta para satisfacer mi afán de conocimiento.

Ya había disfrutado con la profundísima y sensata sencillez del zen de la mano de Alan Watts y otros autores magníficos, leyendo, meditando yo mismo para que la cosa no se quedara en vana teoría… Había leído el Tao te king, prodigio también de sencillez y sabiduría. Y pasé por otras muchas lecturas y experiencias que no viene al caso nombrar. Como digo, navegaba lejos de la filosofía, o eso pensaba yo. Cuando tropecé con este libro me encontré con un filósofo académico, su autor, que habla de otros filósofos, sobre todo Parménides de Elea. Ya conocía una interpretación en tono trascendente que hizo Ken Wilber de ese autor presocrático, pero no estaba preparado para leer lo que esta obra inmortal guardaba para mí. Porque el libro hablaba de mí, de todos nosotros en cierto modo. Algunos de ustedes quizá conozcan la sensación de leer un libro que, casualmente o no, sintoniza con el estado de ánimo, con las emociones o ideas que uno tiene en ese momento y de algún modo dialoga con nosotros.

Los clásicos tienen un poder singular para lograr esto porque hablan de los grandes temas, y ya había sentido esa sensación, pero no del modo volcánico que provocó entrar en Los oscuros lugares del saber. Parménides de Elea, al que quizá recuerden alguno de ustedes por haberlo estudiado en los albores de la adolescencia con los demás presocráticos, no era el adusto filósofo racionalista que me pintaron entonces como el fundador de la lógica occidental. Es decir, no sólo fue filósofo y experto en lógica, fue mucho más que eso. Fue un chamán, y el poema en el que expresaba su filosofía (que ha traído de cabeza dos mil años a los investigadores), un encantamiento destinado a que quien lo oyera accediera a un nivel distinto de conciencia. Para que, conducido por las hijas de la Noche, entrara en el ‘otro lado’, en el mundo superior inextricablemente ligado a este de abajo. Y no del modo que pretendía Platón, es decir con razonamientos, con la dialéctica, sino con una experiencia personal, comprobable.

Los pitagóricos, hermanos de espíritu de Parménides y compañeros de viaje vital, eran tremendamente prácticos. Sus intereses abarcaban desde lo metafísico a las aplicaciones prácticas y técnicas de las matemáticas para crear objetos cotidianos y útiles. No eran místicos tal y como entendemos hoy el término. Es decir, ellos habitaban muy conscientemente el mundo pero no eran del mundo, parafraseando una frase sufí. Pese a lo que se ha escrito sobre el dualismo órfico y pitagórico y la separación entre cuerpo y alma, es una incomprensión más acerca de ellos. Eso lo hizo Descartes en el siglo XVII, no ellos. El cuerpo no era despreciado, los sentidos no sólo no se dejaban aparcados como engañosos, sino que eran la puerta de entrada a lo innombrable.

Parménides era sacerdote de Apolo y facilitaba un proceso curativo e iniciático en unas cuevas, oscuros lugares, a quienes se decidieran a ello. No tenían más que echarse en un lugar adecuado y esperar en silencio hasta entrar en ese estado distinto que no es sueño ni vigilia. Hasta que terminaba por tener un sueño, una visión, o lo que fuera, que los enfrentaba con el dios, y se producía la curación. Un proceso chamánico que muy pronto comenzaron a despreciar los médicos seguidores de Hipócrates, que confiaban más en sus técnicas digamos ‘científicas’. Pero lo que ocurría a esas personas en la oscuridad de las grutas iba mucho más allá de la enfermedad y la curación. Afectaba a quiénes eran, qué sabían de la vida, la muerte y la realidad. Podríamos llamarlo ‘filosofía’ a condición de que no pensemos en la filosofía actual sino en la original, esto es, una preparación para la sabiduría. El amor por el saber, y no la discusión sobre el amor al saber que es lo que tenemos ahora en los institutos y facultades.

¿Pero qué es esa experiencia tan extraña, la experiencia iniciática? Lo que hace es enfrentarlo a uno a sus miedos más arraigados (sobre todo a la muerte). La mística, el autodescubrimiento, el conócete a ti mismo, pone entre paréntesis nuestras ideas, creencias, y nos confronta con el Todo, nos enseña que cada uno de nosotros somos el Todo. Para un ateo esa totalidad es el universo físico, para una persona religiosa será Dios. El fin último de ese proceso es que salgamos del pequeño mundo que nos marca nuestro yo, y nos dejemos abrazar por lo que nos supera. Comenta el filósofo Salvador Pániker que la mística de oriente y occidente, la cristiana, sufí, judía, hindú, cualquiera, tiene el mismo objetivo, superar el ego, identificarse con algo superior. Si alguien se identifica con el universo en su totalidad muere con menos angustia porque sabe que, dado que es, forma parte del universo, seguirá existiendo de alguna manera, aunque sea como moléculas que asciendan al espacio y naveguen con las estrellas por su impensable extensión. Personalmente, pienso en algo muy distinto cuando hablo de lo iniciático y espiritual pero cada cual es cada cual. Libre incluso para desdeñar cuanto digo.

Al escribir este artículo, me someto a muy posibles burlas, chanzas, desprecios… Pero no me importa. La Verdad, que yo no tengo y que desconozco pero busco, se merece correr ese tipo de riesgos. Porque una vez que aceptamos que fue cierto al menos el propósito y el empeño de esos hombres extraordinarios (debió haber también mujeres porque los pitagóricos no las discriminaban) todo cambia. La vida, la muerte, el dolor, la incomprensión, adoptan nuevos papeles en la tragicomedia del mundo.

He escrito este comentario, como todos los anteriores, con el propósito de animar a la lectura de un libro, nada más. Como dice Peter Kingsley, las antiguas palabras de los sabios que se conservan en manuscritos, piedras, tablillas…, no nos dirán nada si no ponemos nuestro propio ser en el empeño por entenderlos. Nosotros, cada uno de nosotros, es el ingrediente que falta. Cuando se añade ese ingrediente, las antiguas y olvidadas palabras florecen como una semilla que llevara muchos siglos esperando en el desierto la milagrosa caída de la lluvia.  José Ignacio Cervera Nieto

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Yo Soy el que Soy

Nayum al-Masir 
Quien crea que me conozca sólo por un puñado de palabras y cuatro fotos que he publicado, no me conoce en absoluto. Sólo quien me mire a los ojos y atisbe tanta Luz como Sombra en mi mirada, y tanto Amor como Miedo en mi Alma, puede decir semejante osadía, ya que entonces amará o temerá lo que escondo, lo que desconoce: mis miedos, mis vergüenzas, mis demonios. Así podrá considerarme un hermano, un igual, un Humano. Mientras tanto, seguiré siendo una Criatura Salvaje que caminará a su lado pero no mezclado, porque yo no pertenezco al reino de lo divino sino que pertenezco al reino de lo mundano, de lo sagrado, de lo profano.

Soy un Hombre Salvaje, un Lobo Errante, un Guerrero Solitario. He cometido muchas estupideces a lo largo de mi existencia. De ninguna me arrepiento. La mayor de todas: luchar. He luchado y he perdido, he perdido y he ganado, he ganado y de nuevo he sido derrotado, pero a cambio he vencido mis temores y he redimido mis errores. He perdido la cordura tantas veces, que las cuerdas ya no me dan miedo, aunque aten, aunque maten. En la locura encontré el Amor y en el Amor encontré la Libertad de amarte y perdonarte o de odiarte y olvidarte. He cometido un sin fin de fallos, y por cada uno de ellos, he aprendido una nueva lección, una nueva oportunidad para amar y nacer cada día con cada amanacer del Padre Sol. He herido, mentido, menospreciado, humillado e incluso traicionado, y cada vez que lo hacía me hería, mentía, menospreciaba, humillaba y traicionaba a mí mismo. Por eso no he sido alguien de quien fiarse, y con el tiempo, he aprendido a confiar en mí mismo más que en los demás. Muchas veces he sido injusto y desconsiderado. Me he aprovechado de la inocencia y vulnerabilidad de los demás, y, al hacerlo, me he enfrentado a mis demonios internos. Uno tras otro, he ido venciendo a la gran mayoría. A otros me he unido y sólo en dos me he convertido:

Yo Soy la Bestia y el Hombre, más animal que humano y más humano que la mayoría de los hombres. He aparentado lo que no soy y he usado disfraz, máscara y antifaz para ganarme la amabilidad y la confianza de los demás. Me he dejado llevar por la corriente, por la masa inconsciente, y he logrado saber quién no soy para redescubrir quién Yo Soy realmente: un Hombre Salvaje, Libre y Agreste.

Soy Hermano de la Luna, Hijo de la Tierra y Padre de las Estrellas. Recorro con el Corazón en la mano la Senda del Espíritu caminando por el Cielo y planeando sobre el Viento como el Águila de Fuego que regresa al Hogar de los Antiguos.
El Amor y la Libertad son la sístole y la diástole de la Pulsación de mi Vida, de mi Pasión, de mi Gran Tambor. Tengo un Arco y Siete Flechas, una por cada Dirección. Todas y cada una de ellas apuntando siempre al Corazón.

Yo Soy el que Soy: el Niño, el Hombre y el Abuelo. El que aúlla, el que canta, el que danza. El Hombre Lobo, el Hombre Pájaro, el Hombre Serpiente. El que corre, el que vuela, el que se arrastra. Soy Hueso Hueco, el que sabe, el que intuye, el que siente. Mis Maestros son los Animales. Mi escuela, la Madre Naturaleza. Soy el que muere cada día un poco más y renace a la Vida cada vez más, pues la Vida y la Muerte son mis amigas, mis amantes, mis compañeras. Soy Todas mis Relaciones y estoy formado por Agua, Viento, Tierra y Fuego. De carne y hueso soy, de savia y fortaleza vengo. No le temo a nada más que a mí mismo.

Soy el Hombre de los Mil Nombres y el Rostro de las Mil Caras; todo aquello que creíste conocer y todo lo que desconoces. Por eso soy un don Nadie, porque ése es mi don y simplemente Soy lo que nadie es y todos son: únicos.

Nayum al-Masir
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El viaje a la felicidad

Por Raquel Blanco Coca
Viaja, ama, despierta…

Tema potente… nada más y nada menos que la felicidad. Primeramente comentar que es para mí la felicidad. Y tener en cuenta que no busco tener razón, tan solo exponeros desde mi humildad mi punto de vista. Pues a lo que iba, para mí la felicidad es un estado de serenidad, paz interior y armonía sostenida con uno mismo y con todo lo que te rodea, en la medida en que podemos, es decir, tiene fluctuaciones, pero no excesivamente importantes porque si eres feliz, has alcanzado una etapa en la que los acontecimientos externos no te afectan tanto porque tú mismo no lo permites, has puesto límites y a la vez has asumido responsabilidad sobre tus pensamientos, sentimientos y actos. Te has permitido SER TÚ MISMO, te aceptas tal y como eres, con tus errores y aciertos, sin juzgarte, y sin tener miedo de la luz que portas, dejándola salir.

Nos adoctrinan en esta sociedad tatuándonos que la felicidad hay que buscarla fuera, en lo material o en otras relaciones. Nos hacen creer que si me mato a trabajar para tener el último modelo de coche, o de móvil o me compro tal o cual traje de marca, seré feliz. Que si encuentro a mi media naranja estaré completo… PUES NO ES ASÍ, es falso. Es más, así no la sentirás, correrás como gallina sin cabeza de un lado para otro buscándola fuera, cuando en realidad eres portador de ella. Solo tienes que pararte un momento a reflexionar, sacar tiempo para ti mismo, mirar en tu interior cerrando los ojos, porque para VER hay que cerrarlos, y así descubrirás que la felicidad siempre ha estado dentro de ti. Hay que encontrar el tiempo para estar en soledad (gran maestra), para meditar y reflexionar quienes somos, cuales son nuestros dones y talentos y cual es nuestro propósito de vida… que no es pagar la hipoteca a final de mes.

La felicidad no es conseguir algo material, eso solo te dará un placer momentáneo y tampoco reside en encontrar a alguien que te complete. Tú eres un ser completo en ti mismo, no debes buscar los cachos que te faltan en otras personas, sino mas bien al revés, primero completarte tú y así podrás dar a los demás tu amor, tu conocimiento y la luz de tu sonrisa… Solo cuando estés completo y te ames a ti mismo sin egoísmo, podrás amar a tu pareja o al resto de las personas… hay un largo camino para ello, y lo harás mediante el autoconocimiento, buscando y preguntando, y mediante el esfuerzo, la disciplina, la voluntad aderezado de compromiso, ilusión, valentía, amor… asumiendo las riendas de tu vida y poniendo limites cuando sea necesario, recogiendo tu poder, ese que lo has desperdigado por ahí y que te pertenece solo a ti. Las relaciones con los demás deben servir para sumar, no para restar, y cuando encuentras a alguien con la que compartir un trocito de tu camino, la dicha y la felicidad se multiplica exponencialmente al sentirte en unidad y comunión. Y… cuidado cuando te moleste algo en los demás, que salten todas las alarmas porque seguramente eres portador de ello también en tu sombra… pues vemos la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el nuestro. Ser conocedor de ello es ya un gran paso para mejorar e intentar tranformarlo en algo positivo, en lección aprendida.

La felicidad es un viaje, no una meta, es ser consciente de lo afortunados que somos en esta oportunidad de vida, en este campo de entrenamiento en el que estamos con el propósito de crecer, madurar, evolucionar como ser espiritual, buscando, encontrando y valorando todos los “bienes” que todos portamos dentro de nosotros mismos… Y esto no es nuevo. Ya Séneca hace más de 2000 años, en “Cartas filosóficas” escribió que un hombre que lo perdió todo en un incendio, al preguntarle si había perdido alguna cosa, él contestó: nada he perdido, todos mis bienes están conmigo: justicia, valentía, prudencia… los bienes necesarios para la felicidad pues no considero un bien algo que se te pueda arrebatar… Magnifica lección para ilustrar que lo material no da la felicidad y que ésta no te puede ser arrebatada por nada ni por nadie porque no depende mas que do ti mismo.

Y ya para terminar, comentaros que la guinda del pastel llega cuando despiertas a quién eres en realidad, cuando descubres para que estas aquí, y cuales son los dones que llevas dentro de ti para ofrecer al mundo, mientras tratas de aprender tus propias lecciones… entonces la dicha, el gozo, la satisfacción, la plenitud llega y se posa en tu alma, anidando sentimientos tan puros, poderosos y nobles que la luz de tu corazón se expande hacia fuera y son los demás los que captan la luz que irradias, tan hermosa y inocente que transciende todo y todos a tu alrededor…

Raquel Blanco Coca
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La Indefensión Aprendida

Se llamaba Soledad y se sentía tan desamparada, que un día decidió recluirse en una habitación de la primera planta, con su nombre recién estrenado y su indefensión aprendida, aunque también con la esperanza de que alguien se apercibiera de su ausencia y subiera las escaleras hasta aquel torreón improvisado… ¡y la rescatara! A ella no le importaba quién lo hiciera, lo único que quería era que algún habitante de aquella casa se diera cuenta de que se había cambiado el nombre y ya no estaba allí. Y como había crecido con esos cuentos cuya moraleja era que siempre alguien acaba por echarte un cable, sólo se le ocurrió desaparecer y esperar.
Ya había intentado otras cosas, como ir dando saltos por toda la casa al tiempo que repetía: “estoy aquí” “necesito ayuda” “por favor, miradme”… y cosas por el estilo que no sirvieron para nada porque todos estaban demasiado ocupados en sus propios menesteres y, sobre todo, en centrar su atención en otra habitante de la misma casa y en su enriquecimiento intelectual y material. Se trataba de una mujer unos años mayor que ella a la que tenía que llamar Hermana, razón por la cual a Soledad nunca le quedó claro qué significaba exactamente esa palabra. De hecho, ella misma había sido una de las personas volcadas en hacerle fácil la vida a Hermana, pero llegado el momento de recibir una recompensa, lo único que consiguió fue alguna que otra mirada de condescendencia y la sensación de que bastante tenía con que la dejaran vivir allí.
Así que, después de varios intentos infructuosos, el concepto del que sí pudo aprender todas las connotaciones fue el de “indefensión aprendida” y, a pesar de la impotencia que la bloqueaba durante el día y la inmovilizaba en la cama por las noches disfrazada de pesadilla, la chiquilla en su encierro, intentó crecer con las pocas herramientas que tenía para ello: unos libros, una máquina de escribir, un diccionario y la esperanza que agonizaba sin querer morirse del todo, de que algún día ella lo conseguiría aun sin ayuda.
Pero había otro lastre que Soledad en su ingenuidad no advertía como tal: la presencia de Novio de Hermana y sus incesantes intentos de intimar con ella de una forma que, aunque extraña nunca pudo bautizar con un nombre adecuado, como el que había encontrado para sí misma por ejemplo, hasta pasados muchos años y una vez liberada de esas paredes. Así que cada vez que él se le acercaba, a veces de forma sutil y otras veces de forma demasiado agresiva, ella salía corriendo, se refugiaba en su torreón y, en el siguiente encuentro delante de Hermana, enterraba esos momentos bajo la tierra cenagosa de otros recuerdos olvidados y se inventaba la normalidad requerida para no ser desterrada.
La verdad es que, antes de su desaparición, Soledad, con su antiguo nombre y su esperanza aún viva, había intentado adaptarse a aquella especie de extraña tribu que se autodenominaba familia, y a sus costumbres, por más que no entendiera ni a una ni a las otras, por eso calló ese episodio que, aun sin entender, presentía que podría alejarla de todo aquello que, al fin y al cabo, era el único lugar que le resultaba familiar.
Pero dicen -y doy fe de que es cierto-, que la vida, cuando se convierte en un maremágnum, acaba por devolver a la orilla de la memoria todos los recuerdos que una vez pretendimos ahogar en alta mar. Y eso era lo que le ocurría a Soledad, cada noche, cuando una sombra se metía en su cama y con una mano gigantesca, la inmovilizaba y le impedía el despertar mientras con la otra, un poco más pequeña pero igual de implacable, le apretaba la garganta para que no pudiera pedir ayuda.
Y en ese desierto vagaba la niña cuando un día se topó con alguien que creyó su rescatador; una especie de príncipe azul que resultó que lo único que tenía de ese color era la barba. En él confió ciegamente; a él se entregó con toda la ilusión de su juventud, con la esperanza de ser liberada finalmente. Y volvió a ocurrirle lo inevitable en estos casos: que se achicharró la mano con la que se había agarrado a ese clavo ardiendo, y sólo le quedó, para derribar los muros, un puño demasiado pequeño y una esperanza estertórea.
Hace poco supe que Soledad se había casado con Barba Azul y que, huyendo de la leyenda: “fueron terriblemente infelices y no se comieron ni una triste perdiz”, un día se puso la indefensión aprendida por montera y derribó el torreón con toda la rabia, la ira y el resentimiento acumulados durante años. Razón por la cual, volvió a ocurrirle lo inevitable: que nadie la creyó cuando al fin utilizó la máquina de escribir, el diccionario y la esperanza para relatar su terrible experiencia con Novio de Hermana y, lo que es peor, la única familia que conocía se le puso en contra, acusándola de envidiosa y maliciosa y condenándola a errar eternamente sola, eternamente desamparada, eternamente indefensa, por la desolación de no saber qué hizo para merecer aquello.
¡Ojalá pudiera ayudarla! Decirle que la vida no es una regla de tres directamente proporcional porque ni es justa ni nunca lo fue ni nunca lo será. Convencerla de que ha de seguir intentándolo, a pesar de todo y de todos; a pesar de los años y de las heridas en el alma… pero ¡cómo hacerlo! Soledad no me deja acercarme y, al fin y al cabo, ¿quién soy yo sino un diminuto resquicio de esperanza que lucha por sobrevivir en el lugar más recóndito de su corazón dónde no entra a descansar desde entonces?
Sólo puedo esperar a que el temporal amaine y las últimas olas me lleven hasta la orilla de su memoria.
Eva Alar

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José Manuel Muñoz Serrano

Soy natural de Almedinilla, (Córdoba). Licenciado en Psicología y Máster Universitario en Neurociencia Cognitiva y del Comportamiento en Granada, he desempeñado variopintos trabajos en los que he estado en contacto con personas de todas las edades. Conocedor de la voluble conducta humana, el propósito de la publicación de Trece Relatos y Una Carta de Amor es la de dirigirme a un público versátil que abarque desde niños hasta adultos. Desde siempre he sentido una especial inclinación hacia el mundo literario, de ahí que el presente volumen recoja una serie de historias escritas con y desde el corazón.

libro-trece-relatos1Las catorce historias que componen “Trece Relatos y Una Carta de Amor”, destilan su propia alma. En ellas se convocan una princesa y un príncipe de hielo; una niña, un hada y tres pajarillos; una cría de elefante y una hormiga…, y el relato de un amor que adquiere forma epistolar y en el que se demuestra que, a pesar de las vicisitudes de la vida, puede perdurar en el recuerdo y el tiempo. Me entrego a ti, lector, con la ilusión de que estas páginas (donde la realidad se envuelve en una sutil capa de fantasía), se abran hueco en tu corazón.

La sociedad actual parece que ha descartado de su vocabulario las palabras carta de amor. Hoy en día, las redes sociales y los nuevos sistemas de comunicación han establecido nuevas formas de expresar los sentimientos. Sin embargo, las buenas tradiciones para hablar de amor se mantienen e, incluso, se agradecen. Para recuperar esa sensación de leer una carta llena de amor o unos relatos estremecedores… // José Manuel Muñoz Serrano 

el-fragil-hilo-del-sentimientoOs presento mi segundo libro, titulado El frágil hilo del sentimiento.

El frágil hilo del sentimiento traza su recorrido en el delicado tapiz de las emociones y el sentir. Al igual que ya sucediera con Trece relatos y una carta de amor, muestra una particular visión de lo cotidiano. Sin embargo, la diferencia principal estriba en que en este segundo libro existe una mayor implicación social que en el anterior volumen, tanto en las líneas argumentales que abordan la cruda realidad de situaciones que nos rodean a diario y suelen pasar desapercibidas, como en las que revelan un sutil mundo de fantasía, las cuales llevan aparejadas una enseñanza de tipo moral, aplicable a los tiempos que vivimos.

Si decides iniciar la andadura y sumergirte entre sus páginas, hallarás un conmovedor universo emocional que, estoy seguro, llegará a conquistar tu corazón… // José Manuel Muñoz Serrano 

Más información visitando el sitio:
https://universoderelatosypoemas.wordpress.com/

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Domingo Herbella Rivero

Aquello que porta nuestro interior, y que sin embargo olvidamos por el sinsabor de una vida social, que nos esclaviza con la dulce envoltura del consumo. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado en un desierto perdido, en una encrucijada interna que no nos permite salir, hasta que un buen día nos llega una fuerza impulsada por un estimulo externo y, sin pensarlo un instante más, decidimos ponernos en movimiento, y escapar de la vil tragedia que la vida puede llegar a representar.Domingo Herbella

demonios de un angelLos demonios de un Ángel 1.

En el primer libro de Los demonios de un Ángel, he plasmado cómo en el interior de un ser se manifiestan las miles de preguntas y dudas que lo atan a un rechazo social, tan solo por ser diferente. Por plantearse lo que los demás pasan por alto. Esto lleva a que nuestro protagonista comience a caminar por senderos invisibles los cuales solo él puede abrir, solo él puede marcar su camino.
En su interior la batalla entre la realidad de lo que es y los recuerdos sociales lo llevan incluso al caos, del cual es improbable que él saliese, porque en un momento de total deformación de una realidad expuesta, en esta auto realidad se pueden concebir verdaderos monstruos. Los que cada uno guardamos y nos negamos a mirar de frente. Solamente cuando los afrontamos somos capaces de salir de todo el dolor que ellos manifiestan, dejando paso de nuevo a la bondad y el equilibrio.
Hasta que gracias a la maduración interna decidimos no tener que escondernos más. De esta manera nos plantearemos la existencia tal y como la podemos concebir. Cuando así es y la evolución nos lleva a comprender la sublime realidad de la cual somos capaces de entender nos transporta a regresar a otro tipo de realidad.

domingoherbellaLos demonios de un Ángel 2.

En él podemos señalar aquello que después de haber pasado las grandes pruebas iniciáticas, uno no quisiera volver a percibir, no quisiera ver, ni tan siquiera escuchar.
Pero si, nuestro protagonista debe regresar a una realidad en la cual debe tratar de reparar todo aquello que ha destrozado. Esto nos lleva a que la gran batalla interna se produzca. Para ello el iniciado debe bajar al más profundo de sus infiernos, al más doloroso de sus recuerdos.
En ese lugar al cual tan solo uno puede llegar. En él tan solo se puede luchar con las armas de la luz.
Si nuestra misión es la liberación, el amor y perdón, no podemos tratar de usar otra cosa que no sea la luz interior.
Esto nos acercará a un estado de paz profunda, a un equilibrio el cual nos proporcione una forma de concebir nuestra existencia al margen de una sociedad, la cual todo lo trata de imponer, de controlar, pretende incluso que se conciba solo la existencia bajo su yugo.
El iniciado ha despertado y regresado del más humillante de los infiernos con la paz y el amor en su corazón. Está protegido de toda seducción social. De esta manera se convierte en un maestro de la luz.

domingo_herbellaLos demonios de un Ángel 3.

En la tercera parte de Los demonios de un Ángel tan solo puedo avanzar que toda luz genera su propia sombra, e incluso el gran maestro está siempre en el filo de la navaja. Pues cuanto más cerca de la luz, más pendiente de él se halla la oscuridad. No es lo mismo para la oscuridad seducir a un ser social, que a un maestro de la luz.
El maestro es, sin darse cuenta, aquél que introduce la sombra en un mundo ya perpetuamente dado a la oscuridad.

Si tu valentía, coraje y decisión, llevan a despertar esa energía en ti, lo que puedas llegar a sentir tenlo por seguro, jamás serás quien de poderlo olvidar.
Puesto que lo que en ti despertará serán los más puros y auténticos sentimientos. Será como la bella primavera, que llegando en el más absoluto silencio, propone a los campos la explosión más alucinante de color, vida y armonía que se pueda imaginar.
Pero cavila que, ¡ay de aquel que se digne a despertar su valía!
Y así su energía poner en movimiento.

Más información en: Domingo Herbella Rivero

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Gina Murillo

Nací en Valencia, lugar donde viví, hasta que decidí trasladarme hace diez años a Jávea. Aunque enfermera especializada en análisis clínicos, en la Universidad de Valencia, pronto cambié de profesión. Tras un periodo de aprendizaje, di un vuelco a mi vida laboral. Colgué la bata blanca y me vestí con todo un mundo de color y fantasía: la moda, la imagen y la venta.
Es a partir de este momento, cuando las palabras silenciosas (es como a mi me gusta llamar a la comunicación no verbal), comienzan a subir de volumen. En un universo, en que la imagen es la gran protagonista, junto con el arduo, competitivo, interesante, emocionante, en fin apasionante cosmos de la venta, la comunicación no verbal es un socio indispensable.
En este momento me dedico a escribir sobre la comunicación no verbal e impartir cursos. Con esto no pretendo dar consejos a nadie, creo que es la vida la encargada de ello; simplemente quiero hacer reflexionar sobre la importancia de la comunicación no verbal, en todos los ámbitos de la vida: familiar, laboral, social… esas palabras silenciosas que aprendemos de un modo natural, desde el primer momento que aterrizamos en este mundo… Gina Murillo

¿Ser o Parecer? La vida es un largo camino para cambiar de parecer.

seroparecerEn ocasiones, las palabras caen en el olvido, se las lleva el viento, pero la sensación que nos produjo al escucharlas, a través de nuestros sentidos, perdura en el tiempo; es aquí, cuando entra en juego: la intuición, ese sexto sentido, que inconscientemente, nos hace descifrar con mayor claridad, un mensaje u otro; una mirada directa o solapada, una sonrisa sincera o enmascarada, un simple gesto o un tono de voz que denota emociones ocultas…
¿Ser o Parecer? es una reflexión que ofrece aumentar tu propio conocimiento y el del mundo que te rodea a través del lenguaje no verbal. Aumenta tu capacidad interpretativa, de las actitudes, emociones y sentimientos propios y de los demás, practicando la intuición y el arte de la comunicación no verbal… esas palabras silenciosas, que en ocasiones suben de volumen y dejan al aire, sentimientos profundos // Gina Murillo

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Obras de Manuel Soler

Obras y Publicaciones Editadas

Solicítalas en: www.manuelsoler.com

manuelsoler
Aprendiz de cielo
Publicación con poesía, prosa, acuarelas, fotografías y composiciones musicales.
Meditaciones de vida
Publicación con meditaciones en todos los lenguajes, estados y ambientes. Precisa de una interiorización previa para ser leído con fluidez y comprendido mas allá de lo aparente.
Amor
Es una publicación que tiene como propósito enseñar en unas pocas páginas a escribir tu propio libro… dentro de este libro están dichas explicaciones y también 50 páginas en blanco así como un índice preparado para que tú escribas tu primera obra.

Colección Evangelios

Todos estos libros forman parte de una colección de más de 80 “Evangelios”, son obras que presentan un magisterio, meditaciones y vivencias inspiradas en un evangelio determinado, expresados con un lenguaje universal, no dogmático y que aporta invitaciones y propuestas aplicables a la realidad existencial, sin que sea preciso ser creyente ni plantearse creer en la veracidad de un evangelio, ya que planteamos unas vivencias que son válidas en sí mismas independientemente del texto que pudiéramos haber elegido.

04El camino de la genealogía

El camino de la genealogía nos enseña a reconocer y a reencontrarnos… con todo lo mejor en cada creación, ser, estado, realidad, situación… sea cual sea el estado y la calidad de lo que vivimos, contemplamos, percibimos, y observamos.
Es el camino, que nos renace al agradecimiento natural, que reconoce espontáneo la amistad que vive en todo lo aparentemente contrario, pues cada realidad… vive unida a todo sin excepción… El camino de un defecto… es el origen de un virtud… el de una muerte… una resurrección… Ahora reencontraremos y crearemos, el camino genealógico de tu existencia, de tu vida, de tus propósitos, anhelos, defectos virtudes, amores, vocaciones, sentimientos… Aquí te espera… el camino genealógico de la Vida… de cada ahora…

05La Oración desnuda

La Oración desnuda, es la relación sincera y de verdad, que establecemos y que vivimos con la Vida, con el Amor, con Dios… pero que no reza por miedo a unas consecuencias, sino que gratuitamente se muestra como es… porque ama.
Reconocemos desnuda a toda situación que necesita ser vestida, vistiéndola con la sinceridad, y desnudamos a toda realidad que está oculta con la ropa de la mentira… renaciéndola en la sencillez… Cuidando el físico, los sentidos, las emociones, la mente el interior… dando vestido a cada desnudez reconocida de la necesidad de ser vestida… de sinceridad, de libertad, de paz… este es el único vestido, desde donde realmente renacemos.
Lo más sencillo, está unido a lo que consideremos como lo más importante. La Oración desnuda, es la esencia en el ahora, viviendo en la expresión sincera… que renace desnuda, porque es libre, porque es verdad, porque… sencillamente… Ama.

06La llamada del Amar
La llamada del Amar, es la bienvenida al regalo de la presencia de la Vida… El Espíritu Santo que es gratuito y que es agradable a todo ser sin excepción, ya que el Amar no entiende de selecciones personales, sino que es una gracia que se regala. Todo lo mejor, siempre viene a cuidar lo que mas es necesario cuidar… y esto es, a quien mas lo precisa… Nada de acuerdo se puede estar, en creer en que lo mejor es para los mejores, y para los demás… no únicamente es no recibir absolutamente nada, sino que encima y además, uno o infinitos castigos, por no formar parte de lo que se crea estar viviendo como fe… pues esta manera de “ser”… esto, es siempre totalmente contrario, al estilo de vida de Jesús, así como también de todos y cada uno de los seres ejemplares en el Amar, en cada uno de los seres que de verdad… viven y presentaron… la llamada del Amar. Cada ser que ha sido escogido, es un ser igual a ti, igual a cada ser que tu has conocido y conoces… y esta es la grandeza de la vida… que es la llamada del Amar, la que llama… y Ama…

07Que la sencillez sea tu estilo de vida
Y a la que nos ocurra algo hermoso… no hagamos de eso una dependencia, sino… eso hermoso que estoy viviendo, ¿que es?… un momento de satisfacción, muy bien… lo disfruto… pero… ¿con quien lo podría compartir?… ¿a que otros ámbitos de mi vida lo podría llevar?… a qué otros estados, niveles… físico, sentidos, emociones, mente, interior… y no hagamos de eso, no simplemente una relación individualista… egoísta, parcial, rígida… con todo lo que nos está ocurriendo… y es aquí donde podemos vivir esto mismo como un arquetipo afín en este evangelio en lo que le ocurría a Jesús, cuando le comentaron… ¡quédate con nosotros!… pues la respuesta es bien clara… “tengo que ir a otros lugares”… y por lo tanto… la buena nueva es para todos los estados y realidades, ámbitos, seres, vivencias… de tu existencia en la vida, tanto interna como externamente… y no en cambio para una sola cosa, un solo lugar, un solo ser…

08Siempre unidos
En este evangelio… podemos ver entre otras muchas esencias de magisterio, podemos reencontrar una reflexión importante y fundamental en relación a la muerte y en relación a la vida, por la tanto a la resurrección… y es que primero… de lo que aparentemente nosotros podemos creer que está muerto… ya sea de una relación, de una situación… sobre lo que sea… en todo… en cualquier momento, puede surgir… la vida.

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Angela Castillo

Hace una década que inicié el camino de búsqueda y autoconocimiento proyectando mis preguntas esenciales hacia lo horizontal: viajes, talleres, libros, conferencias… hasta que finalmente tomé consciencia de la verticalidad del Ser. En este recorrido que hace la “gran pregunta” en su búsqueda de un sentido más amplio y profundo, he vivido la quietud en el silencio de la meditación, y he danzado con el poder del canto sagrado, de la palabra hecha entendimiento, de la imagen que se hace poema. Y también me he rendido ante el Gran Misterio, aprendiendo de los incontables mundos que coexisten en el espacio que abarca una mirada. Aprendiéndome en ellos…  Angela Castillo 

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Los ojos de la NocheLos Ojos de la Noche  (Autoconocimiento)

El reloj de la infancia se transforma en un círculo de piedras donde una mujer pasa la noche haciendo su Búsqueda de Visión, invocando la sabiduría ancestral de las Doce Ancianas. La voz de la Luna Llena se convierte en el hilo mágico que va conduciendo a la buscadora, desde la medianoche hasta el amanecer, en un viaje donde la sustancia de los sueños y el tejido de la recapitulación configuran el trenzado de luces y sombras, convertido en la claridad de un nuevo canto… Mirar con los ojos de la noche es Recordar la mirada de la piedra, del aire, del fuego, del agua. Es abrir la visión a la unidad indisoluble del Amor que abarca un solo instante todas las miradas y todos los momentos en los cuales has amado…

Girasoles al AmanecerGirasoles al Amanecer
(La Medicina de las Relaciones)

La historia desplegada en estas páginas se desarrolla en una Comunidad del Valle Sagrado de Perú. Sus protagonistas son buscadores de diferentes países que unen sus vidas para crecer juntos, acogiendo las costumbres y el conocimiento de una cultura ancestral. Aunque el escenario y los personajes descritos propicien la narrativa sobre los misterios de una tradición milenaria, el desarrollo de la obra profundiza más en las relaciones a todos los niveles: con la naturaleza, con los elementos, con el trabajo, con el mundo invisible, con los compañeros de viaje; en definitiva, con uno mismo. Es la historia de una comunidad de Hombres y Mujeres Medicina que eligen el camino de la sanación, mostrando con sus vidas cómo enfrentar la existencia de una forma más sencilla, honesta y fuerte…

Semillas de un SueñoSemillas de un Sueño  (Amor y Desamor)

Los protagonistas de esta historia hacen un recorrido por el paraíso de la ilusión, en el Camino de Santiago, para desembocar en las tinieblas del desamor, cuando interfieren las desavenencias de sus circunstancias externas…
Semillas de un sueño que sutiles manos sueltan al azar, agarrándose a suelos áridos. Diminutos brotes de una flor que asoman tímidos al corazón y son aplastados por la realidad… En las páginas de este libro hay más ingenuidad que experiencia, más sinceridad que habilidad, más desnudez que documentación y más corazón que técnica. Sin embargo, esta obra fue un solo paso, quizá más importante por ser el primero, pero un solo paso no hace un camino…

Más información en: http://www.angelacastillo.com/ 

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