Domingo Herbella Rivero

Aquello que porta nuestro interior, y que sin embargo olvidamos por el sinsabor de una vida social, que nos esclaviza con la dulce envoltura del consumo. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado en un desierto perdido, en una encrucijada interna que no nos permite salir, hasta que un buen día nos llega una fuerza impulsada por un estimulo externo y, sin pensarlo un instante más, decidimos ponernos en movimiento, y escapar de la vil tragedia que la vida puede llegar a representar.Domingo Herbella

demonios de un angelLos demonios de un Ángel 1.

En el primer libro de Los demonios de un Ángel, he plasmado cómo en el interior de un ser se manifiestan las miles de preguntas y dudas que lo atan a un rechazo social, tan solo por ser diferente. Por plantearse lo que los demás pasan por alto. Esto lleva a que nuestro protagonista comience a caminar por senderos invisibles los cuales solo él puede abrir, solo él puede marcar su camino.
En su interior la batalla entre la realidad de lo que es y los recuerdos sociales lo llevan incluso al caos, del cual es improbable que él saliese, porque en un momento de total deformación de una realidad expuesta, en esta auto realidad se pueden concebir verdaderos monstruos. Los que cada uno guardamos y nos negamos a mirar de frente. Solamente cuando los afrontamos somos capaces de salir de todo el dolor que ellos manifiestan, dejando paso de nuevo a la bondad y el equilibrio.
Hasta que gracias a la maduración interna decidimos no tener que escondernos más. De esta manera nos plantearemos la existencia tal y como la podemos concebir. Cuando así es y la evolución nos lleva a comprender la sublime realidad de la cual somos capaces de entender nos transporta a regresar a otro tipo de realidad.

domingoherbellaLos demonios de un Ángel 2.

En él podemos señalar aquello que después de haber pasado las grandes pruebas iniciáticas, uno no quisiera volver a percibir, no quisiera ver, ni tan siquiera escuchar.
Pero si, nuestro protagonista debe regresar a una realidad en la cual debe tratar de reparar todo aquello que ha destrozado. Esto nos lleva a que la gran batalla interna se produzca. Para ello el iniciado debe bajar al más profundo de sus infiernos, al más doloroso de sus recuerdos.
En ese lugar al cual tan solo uno puede llegar. En él tan solo se puede luchar con las armas de la luz.
Si nuestra misión es la liberación, el amor y perdón, no podemos tratar de usar otra cosa que no sea la luz interior.
Esto nos acercará a un estado de paz profunda, a un equilibrio el cual nos proporcione una forma de concebir nuestra existencia al margen de una sociedad, la cual todo lo trata de imponer, de controlar, pretende incluso que se conciba solo la existencia bajo su yugo.
El iniciado ha despertado y regresado del más humillante de los infiernos con la paz y el amor en su corazón. Está protegido de toda seducción social. De esta manera se convierte en un maestro de la luz.

domingo_herbellaLos demonios de un Ángel 3.

En la tercera parte de Los demonios de un Ángel tan solo puedo avanzar que toda luz genera su propia sombra, e incluso el gran maestro está siempre en el filo de la navaja. Pues cuanto más cerca de la luz, más pendiente de él se halla la oscuridad. No es lo mismo para la oscuridad seducir a un ser social, que a un maestro de la luz.
El maestro es, sin darse cuenta, aquél que introduce la sombra en un mundo ya perpetuamente dado a la oscuridad.

Si tu valentía, coraje y decisión, llevan a despertar esa energía en ti, lo que puedas llegar a sentir tenlo por seguro, jamás serás quien de poderlo olvidar.
Puesto que lo que en ti despertará serán los más puros y auténticos sentimientos. Será como la bella primavera, que llegando en el más absoluto silencio, propone a los campos la explosión más alucinante de color, vida y armonía que se pueda imaginar.
Pero cavila que, ¡ay de aquel que se digne a despertar su valía!
Y así su energía poner en movimiento.

Más información en: Domingo Herbella Rivero

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