Mindfulness o Atención Plena

Por SAMUEL CARLOS LÓPEZ

¿Mindfulness? Ya estamos con los extranjerismos. ¿No hay una forma de decirlo en español?. Relativamente, si. Podríamos hablar de Atención Plena, o Conciencia Plena. Como en ocasiones sucede con las traducciones, hay algo que se pierde en la traducción.

Mind; Mente
Mindful; Tener en cuenta
Mindless; Sin sentido, absurdo
Fulness; Abundancia, plenitud

Fíjate que hablamos de Atención o Conciencia, además de Mente y de Plenitud. Pero, más allá de definiciones académicas de Mindfulness, te comparto lo que es mi experiencia y comprensión del término y sus implicaciones.
Se relaciona con la actitud de no identificarte con los pensamientos que suceden en tu cabeza. Crear un espacio entre el estímulo y la respuesta, logrando pasar de una vida de reactiva a una vida de elección consciente, ahora a ahora.
En este sentido cuando hablamos de Mindfulness nos referimos a “un Estado Mental”, del que se encuentran referencias en todas las tradiciones de la humanidad y en particular en las orientales. Eso de estado mental, puede sonar a raro e impreciso cuando nunca se ha practicado Mindfulness. Sin embargo es algo muy preciso. Es ese momento donde mi cuerpo y mi mente se hallan en el mismo lugar, vamos a ver un par de ejemplos para clarificar.
¿Alguna vez te ha pasado que tu cabeza se ha puesto a lanzar ideas sobre algo que sucedió hace ya un tiempo?, y además de no poder evitarlo, ¿te suele causar cierta tristeza, incluso una sensación de estómago encogido?.
¿En alguna ocasión te has puesto a pensar en algo que podría o no podría suceder en unos días o meses?, y por más que tratabas de sacarlo de tu cabeza, no sólo no se iba, sino que llegaba a producir cierta ansiedad. ¿Incluida la tendencia a pensar más en las opciones más negativas?.
Nuestro cuerpo siempre se haya en el momento presente, pero nuestra mente puede divagar – de hecho divaga – entre ayer y mañana. En esas situaciones que no te sientas bien física y psicológicamente es incluso normal. Ése es lo que se denomina estado de Mindlesness, o ausencia de Atención y Conciencia Plenas.

Visión de conjunto
Posiblemente tendríamos que hablar más de un repertorio de técnicas y ejercicios, más que de una técnica diferenciada propiamente dicha. Con una fuerte presencia de la meditación en el sentido oriental de este término, y un componente de ciencia que va encontrando evidencias tanto de los efectos positivos en las personas, como de secuencias o procedimientos que tienden a dar resultados predecibles y repetibles. Por eso el aval de los estudios científicos entorno a los beneficios que aporta el entrenamiento y la práctica del Mindfulness es sólido y creciente.
Otra característica relevante es que el Mindfulness no se “aprende”, pero puedes “entrenarte”. Esto se refiere a que aunque incluye numerosos conceptos que abarcan desde lo más antiguo en la sabiduría de las tradiciones Budista y Zen (no tienes que cambiar de religión, ni siquiera creer en nada en particular), hasta lo más novedoso que ha ido aportando la ciencia que estudia el cerebro y el cuerpo humano. Pero no basta un proceso intelectual, es proceso un proceso experiencial que se obtiene con la práctica, el tiempo, y el desarrollo de tu percepción sobre las cosas.
Mindfulness no se aprende “sólo” leyendo libros, sino practicándolo.
Por eso se habla de entrenamiento, por que cada uno de esos conceptos “teóricos” tiene una aplicación práctica que debes llevarla a tu vida cotidiana. Es ahí donde vas a encontrar el principal tesoro del Mindfulness, su aplicabilidad directa para vivir una vida con menos sufrimientos y tensiones, acercarte a ti mismo y a la vida con un nuevo enfoque que aporta claridad de ideas y confianza, además de ser uno de los modos no farmacológicos más estudiados y validados para hacer frente a esa epidemia de nuestros tiempos que es el Estrés, la insatisfacción, y el abatimiento. Una forma inteligente, práctica y sencilla de cuidar tu salud en cuerpo y mente. Bienestar de dentro hacia fuera que sólo depende de tu compromiso con él, para el que no tienes que pedir permiso a nadie. Siempre a una respiración de distancia.

Podríamos decir que un programa de entrenamiento en Mindfulness se compone de un determinado número de horas de “clase”, por definirlo de algún modo, que incluyen un marco teórico, así como diversos ejercicios de repetición e investigación para llevar a cabo durante y entre clases.  Mindfulness no es lugar para pusilánimes. Quizá has oído que 8 semanas de Mindfulness cambian la estructura cerebral, que se pueden aminorar síntomas de numerosos problemas de salud desde enfermedades inflamatorias, hasta cáncer, que en los estudios ayuda a mejorar la concentración y la memoria, que en el trabajo aumenta la confianza y creatividad, o que puedes mejorar tus relaciones de pareja, y muchas otras cosas más.
Todas estas cosas son ciertas, y tienen un “pero”. Estamos demasiado acostumbrados a una “pastilla mágica” que cura todo y al instante, o a poner nuestra salud en manos -y responsabilidad- del médico o terapeuta. Si buscas esto, Mindfulness no es para ti.
Es preciso compromiso y dedicación si quieres encontrar los tesoros, como todo en esta vida. Mindfulness es para personas que han decidido tomar el timón de sus vidas, y asumen su responsabilidad por su salud, y su compromiso en su desarrollo personal. Si has probado el ejercicio anterior de 2 minutos (si no lo hiciste, te sugiero que lo pruebes), habrás notado cierto alivio en tu cabeza saturada de pensamientos, e incluso un relativo aumento en la profundidad y calidad de tu respiración. Pero, seamos sinceros, en un ratito hasta olvidarás que has leído este artículo, y la probabilidad que uses tu atención a la respiración en tu siguiente momento de estrés es estadísticamente casi nula… Samuel Carlos López Hora de Poder

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Los diez toros del Zen

1.Buscando al Toro:

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En el batallar de la existencia siempre hay un animal que nos acosa causando terribles perdidas y sufrimiento, pero llegado el momento uno no se resigna y enfrenta a la bestia. Cuando el peregrino se da cuenta de que todo puede perderse, y lo que hoy nos hace feliz mañana puede hacernos sufrir, se disgusta con su tendencia a chocar con los mismos errores, se decide a emprender la búsqueda de la causa de su sufrimiento.

2.Descubriendo el Rastro:

02Empieza a descubrir las huellas del animal entre lodo y maleza -naturaleza de sus bajas pasiones y muchos de los impulsos que lo han condicionado-. Ha de hundirse en terrenos cada vez más cenagosos, logrando pequeños momentos de placer acompañados de grandes periodos de dolor en sí mismo y por otros, sintiendo vergüenza y arrepentimiento por sus actos. Con lagrimas en sus ojos y el corazón hecho pedazos, solicita con sus ultimas fuerzas ayuda, pero al parecer nadie lo escucha.

3.Primer vislumbre del Toro:

03Después de días y noches de vela habiendo agotado sus lágrimas, serenada su mente, una voz irrumpe su silencio y le dice: “Ése no soy Yo, sólo el pensador puede ayudarte a empuñar las armas que te darán la victoria”. Y, aunque no sabe de dónde vino esta voz, confía en su dictamen y descubre que hasta ese momento no se había valido de su mejor aliado: la mente, que hasta entonces había estado silente ante los gritos y gemidos de sus terrenas pasiones.

4.Capturando al Toro:

04Emprende la lucha desplegando fuerzas mentales y valiéndose de la espada  del discernimiento, cortando una por una las malas y espinosas yerbas (Maya: apegos, ilusiones falsas y espejismos) que tratan de impedir su avance; sangrando sus pies en la difícil batalla, pero con fe firme en la victoria y en su misterioso consejero. Entonces lanza su lazo capturando al Toro (su naturaleza inferior) aunque éste se resiste a ser frenado en el mástil (los pensamientos determinados a no ceder más).

5.Domando al Toro:

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El Toro ( las emociones ) enviste duro al mástil (los pensamientos), que es removido, pero el valiente guerrero lo vuelve a  enderezar. Entonces el Toro reconoce que la batalla está perdida y se rinde a los pies del domador.

6.Cabalgando en el Toro hacia casa:

06El peregrino logra amansar al Toro y victorioso cabalga en su lomo. El Toro (anteriormente salvaje) se convierte en su amigo. Esto quiere decir que sus emociones redimidas sólo se enfocan ya en actos de bondad y devoción, difundiendo la parte externa del Dharma y consagrado al ideal al que se encamina “La Realización Espiritual”.

7.Olvidar al Toro, quedándose consigo mismo:

07Deja por fin al toro libre ya es un animal manso. En esta etapa  se da cuenta que aun sus más elevadas aspiraciones son una limitación ya que ha transferido  el deseo de las cosas materiales por la aspiración de facultades espirituales, que aunque más elevados no dejan de ser un obstáculo para el avance.

8. Olvidar al Toro y a uno mismo:

08¿Que hacer ahora? ¿Cuál es el próximo paso? Sus armas ya no le sirven, se queda solo, se pierde a sí mismo. El peregrino olvida sus más ardientes aspiraciones y se enfoca en su mente preguntándose a toda hora ¿Quién soy Yo?, ¿Quién recita el nombre del Buda? Así surgen miles de formas de cuestionamientos, hasta que, como el guerrero que ya no tiene nada contra quién luchar, suelta sus armas (abandona sus pensamientos y mente).

9.Retornando a la fuente:

09En este instante, desarmado y desnudo, se abre delante la puerta. Él es la puerta, él es el camino. Viéndose rodeado de luz, sin velo ni cuerpo, vuelve la voz (la voz insonora y a la vez audible) que es él mismo, y se dice “Yo Soy ése, ése Yo soy”, “Soy Nada y estoy en Todo”, “Y no teniendo Nada lo puedo dar Todo”. En ese instante viene la gran elección: ‘Tomar la vestidura Dharmakaya o convertirse en un Nirmanakaya; rendido por el más sublime Amor que está oculto en el misterio de la Unidad, levanta su oído y ojo dévico, escuchando y viendo todo ser que batalla en las marejadas y vueltas de la Rueda Samsárica. Su corazón se expande de compasión por las miríadas de seres que no conocen la realidad, guardando todas sus lagrimas en su más profundo seno.

10.Entrando al Mercado:

10Renuncia a los más elevados estados de paz, convirtiendo todo dolor en suyo; cantan los Devas y hasta los más elevados Jerarcas celebran su paso ¡Ha nacido un salvador! ¡Ha florecido un loto! ¡Ha nacido un Buda! Descendiendo a la materia para ayudar a todo el que pueda alcanzar y tomando el camino del Bodhisattva, comienza su labor hasta que el último de los Seres alcance la liberación.

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Nota: Todas estas analogías son intentos de dar algo de verdad a estas aseveraciones. Aspirar a esclarecer estas verdades en forma de palabras es casi negarlas, teniendo en cuenta que la experiencia debe ser vivida y cada persona de acuerdo a su grado de iluminación le encuentra un nuevo matiz, ya que éstas pueden ser explicadas desde diferentes ángulos, ya sea exclusivamente desde el trabajo de la meditación, o en un orden macrocósmico todavía mayor. Yo elegí desde el ángulo del sendero en general con mi limitada comprensión de estas cosas, ya que si no fuera por la meditación y el servicio diario ni aun esto podría haber dado.

Alfonso Amado Caballero de la Cruz
Camagüey, Cuba

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La sabiduría del silencio interno

Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir
una palabra, dejas salir parte de tu energía.

De esta manera aprenderás a desarrollar el arte
de hablar sin perder energía.

Nunca hagas promesas que no puedes cumplir.

No te quejes y no utilices en tu vocabulario
palabras que proyecten imágenes negativas,
porque se producirá alrededor de ti todo
lo que has fabricado con tus palabras
cargadas de esa energía.

Si no tienes nada bueno y útil que decir
es mejor quedarse callado y no decir nada.

Aprende a ser como un espejo:
Escucha y refleja la energía.

El universo mismo es el mejor ejemplo
de un espejo que la naturaleza nos ha dado,
porque el universo acepta sin condiciones
nuestros pensamientos, nuestras emociones,
nuestras palabras, nuestras acciones…
y nos envía el reflejo de nuestra propia energía
bajo la forma de deferentes circunstancias
que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito.
Si te identificas en el fracaso, tendrás fracasos.

Así podemos observar que las circunstancias
que vivimos son simplemente
manifestaciones externas del contenido
de nuestra habladuría interna.

Aprende a ser como el universo,
escuchando y reflejando la energía
sin emociones densas
y sin prejuicios.

Porque siendo como un espejo sin emociones
aprendemos a hablar de otra manera:
Con el poder mental tranquilo y en silencio,
sin darle oportunidad al ego de imponerse
con sus opiniones personales y evitando
que tenga reacciones emocionales excesivas,
simplemente permite una comunicación
sincera y fluida.

No te des mucha importancia y sé humilde,
pues cuanto más te muestras superior,
inteligente y prepotente, más te vuelves
prisionero de tu propia imagen y vives
en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima,
de esta manera te liberas de la opinión
de los otros y llevarás una vida tranquila
volviéndote invisible, misterioso,
indefinible, insondable como el Tao.

No compitas con los demás,
vuélvete como la tierra que nos nutre,
que nos da lo que necesitamos.

El espíritu competitivo hace que crezca el ego
y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo,
preserva tu paz interna
evitando entrar en la provocación
y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada,
sin tener conciencia profunda de la situación,
te vas a crear complicaciones.

La gente no tiene confianza en aquellos
que muy fácilmente dicen “sí”,
porque saben que ese famoso “sí”
no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno
para considerar todo lo que se presenta
y toma tu decisión después.

Así desarrollarás la confianza
en ti mismo y la sabiduría.

Si realmente hay algo que no sabes,
o no tienes al respuesta a la pregunta
que te han hecho, acéptalo.

El hecho de no saber es muy incómodo
para el ego porque le gusta saber de todo,
siempre tener razón y siempre dar su opinión
muy personal.

En realidad el ego no sabe nada,
simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar,
el Tao es imparcial y sin juicios,
no critica a la gente,
tiene una compasión infinita
y no conoce la dualidad.

Cada vez que juzgas a alguien
lo único que haces es expresar
tu opinión muy personal
y es una pérdida de energía,
es puro ruido.

Juzgar es una manera de esconder
las propias debilidades.

El sabio tolera todo
y no dirá ni una palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta
de otros es una proyección de todo
lo que todavía no has resuelto en ti mismo.

Deja que cada quien resuelva sus propios
problemas y concentra tu energía en tu propia vida.
Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.

Cuando tratas de defenderte,
en realidad estás dándole demasiada
importancia a las palabras de otros
y le das más fuerza a su agresión.

Si aceptas el no defenderte
estás mostrando que las opiniones
de los demás no te afectan,
que son simplemente opiniones
y que no necesitas convencer a
los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra
para volver a educar el ego que tiene mucha
costumbre de hablar todo el tiempo.

Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana
para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día.
Según lo permita tu organización personal.

Este es un ejercicio excelente para conocer
y aprender el universo del Tao ilimitado
en lugar de explicar con palabras
qué es el Tao.

Progresivamente desarrollarás el arte
de hablar sin hablar
y tu verdadera naturaleza interna
reemplazará a tu personalidad artificial,
dejando aparecer la luz de tu corazón
y el poder de la sabiduría del silencio.

Gracias a esta fuerza atraerás a ti
lo que necesitas para realizarte
y liberarte completamente.

Pero hay que tener cuidado
de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego
se queda tranquilo y en silencio.

Si tu ego se impone y abusa
de este poder, el mismo poder
se convertirá en veneno, y todo tu ser
se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio,
cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás
y todo lo que existe en el mundo.

No trates de forzar, manipular
y controlar a los otros.

Conviértete en tu propio maestro
y deja a los demás ser lo que son,
o lo que tienen la capacidad de ser.

Dicho en otras palabras,
vive siguiendo la vida sagrada del Tao.

Texto Taoísta traducido por Oscar Salazar
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OM Sílaba Sagrada

Equi-libri
Centro de Yoga y terapias complementarias

OM

Mantra primordial, origen de todos los mantras. Es la sílaba sagrada, la primera manifestación de Brahma.

Patanjali, en los Yora-Sutras, nos dice:
“La recitación sistemática del Om debe de ser hecha cuidadosamente, permitiendo que el significado penetre” (Sutra 1.28).

“Cuando estamos en contacto prolongado con el objeto para la meditación, adquirimos sus cualidades”.

Efectos de la práctica:
“Los obstáculos se reducen y la conciencia pura se revela” (Sutra 1.29).

Con la recitación del mantra aumentamos los samskaras (impresiones psíquicas -todo lo que se oye, ve, saborea, siente… se grava en la memoria en forma de samskara-) positivos, los cuales irán desplazando los samskaras negativos (hábitos viejos y nocivos).

Para que todo ello tenga lugar, la práctica debe de ser gradual y de calidad.

Su recitación puede ser oral (en voz alta o susurro) o mental, siendo esta última la de mayores efectos por su sutilidad.

Objetivo:
Unificar la mente.

Práctica:
Desde una posición sentada de meditación (Ardha siddhasana o similar), columna vertebral recta (pero sin esfuerzo), abdomen tónico, tórax en expansión, manos sobre las rodillas aplicando el mudra (índice y pulgar unidos, resto de los dedos en extensión dirigidos hacia el suelo), cara relajada, ojos cerrados y cabeza ligeramente inclinada hacia delante (para evitar perder la conciencia).

Tomar conciencia de la respiración realizándola de forma lenta y profunda durante unos instantes.

A continuación, inspirar lenta y profundamente por la nariz hasta un máximo confortable y al espirar, evocar oralmente el sonido “Oooo…”, claro y uniforme.

Hacia el final de la espiración, evocar “Ummm…”, brevemente, el cual irá disminuyendo en intensidad para quedar finalmente en silencio (parte importante del Om) que representa lo limitado del lenguaje del ser humano.

La vibración que provoca la “O” es a nivel torácico, mientras que la vibración que provoca la “M” es a nivel cerebral.

Por otra parte, podemos realizar la misma práctica pero de forma mental siguiendo el mismo proceso:

1º) Inspiración lenta y profunda.
2º) Espirando, evocar mentalmente “Ooo…”.
3º) Llegando al final de la espiración, evocar mentalmente “Ummm…”
4ª) A pulmones vacíos, pequeña pausa en silencio.

Proseguir con una nueva inspiración y repetir todo el proceso.

Equi-libri
Centro de Yoga y terapias complementarias

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Autobiografía de un Yogui

La meta de la ciencia del Yoga es cultivar la quietud interior necesaria para conocer verdaderamente a Dios… // Paramahansa Yogananda

Cual la inmóvil llama de un lámpara
al resguardo del viento,
así refulge y se eleva hacia el cielo la mente del yogui,
protegida de las tormentas de los sentidos.
Cuando, plácida, la mente cavila,
en santa recolección;
cuando el Ser contempla al ser y halla en sí sosiego;
cuando el gozo sin nombre
que trasciende los sentidos
se revela al alma – al alma sola –
y, conociéndolo, la fidelidad a la verdad suprema ya no vacila;
cuando, aferrándose a aquello
como a un tesoro incomparable,
y, refugiándose en ello,
se vuelve el ser imperturbable
e inconmovible, incluso ante la aflicción más terrible:
el estado así alcanzado llámese “paz”;
Yoga se llama ese gozoso desapego;
¡y es un yogui perfecto aquél que lo experimenta!
Bhagavad Gita IV

El misterio de la vida y de la muerte, cuya solución constituye el único propósito de la existencia humana en la tierra, está íntimamente ligado a la respiración. Conquistar la respiración significa conquistar la muerte. Comprendiendo esta verdad, los antiguos rishis de la India enfocaron sus esfuerzos en descifrar esta única clave, la de la respiración, desarrollando así una ciencia racional y precisa para alcanzar el estado de suspensión del aliento.

También los profetas hebreos sabían que fue el designio divino el que el aliento sirviese como vínculo sutil entre el cuerpo y el alma. El Génesis declara: “El Señor Dios hizo al hombre con polvo de la tierra e, insuflando sus pulmones con el aliento de la vida, le convirtió en ser viviente”. Y es un hecho que ninguna actividad física sería posible si el hombre se viera privado de las corrientes vitales transmitidas por el alma al cuerpo por conducto de la respiración. Las corrientes vitales operan en el cuerpo humano mediante 5 tipos de prana o energías vitales sutiles, y son una expresión de la vibración Om, emanada del alma omnipresente.

El cuerpo y la respiración se registran en la mente humana en el estado consciente. En el estado subconsciente que se manifiesta más activamente durante el sueño, la mente se separa temporalmente del cuerpo y de la respiración. Pero en el estado supraconsciente, el ser humano se libera por completo del engaño de que su “existencia” depende del cuerpo y del aliento. Dios vive sin aliento; el alma, hecha a su semejanza, adquiere por vez primera conciencia de sí misma sólo durante el estado de suspensión del aliento.

Cuando el karma evolutivo troncha el eslabón que une el alma al cuerpo – el vínculo de la respiración – sobreviene la abrupta transición llamada “muerte”; las células corporales retornan entonces a su estado natural de impotencia. El yogui, no obstante, rompe voluntariamente el eslabón del aliento; éste se corta, en su caso, mediante una sabiduría de orden científico, en lugar de ser cortado por la descomedida intromisión del destino kármico. Por experiencia personal, el yogui se ha familiarizado ya con la esencia incorpórea de su ser. Buen conocedor, pues, del absurdo error humano de depositar su confianza en un cuerpo físico, no requiere él de la burda confirmación de la muerte al respecto.

La muerte no consiste en la suspensión de la existencia, ni provee la definitiva vía de escape de esta vida; ni es tampoco la puerta que conduce a la inmortalidad. Quien, al sumergirse en placeres terrenales, ha huido de su propio Ser, no habrá de recuperarlo entre los encantos sutiles de un mundo astral. En el más allá acumulará, simplemente, percepciones más refinadas y recogerá impresiones más exquisitas de todo cuanto es hermoso y bueno. Pero es en el yunque de esta burda tierra donde le corresponde al ser humano luchar por forjar el oro imperecedero de su identidad espiritual, y – portando en sus manos el áureo tesoro, tan duramente ganado, como la única ofrenda capaz de satisfacer la codicia de la muerte – alcanzar la liberación final de los ciclos de reencarnación física.

En las escrituras hindúes, los tres aspectos de la naturaleza divina manifestados en el mundo de los fenómenos, se representan simbólicamente bajo los nombres de Brama, el Creador; Visnú, el Preservador; y Siva, el Destructor-Renovador. Pero estos aspectos de Dios no constituyen parte de su naturaleza más profunda o esencial. Pues la creación cósmica no es sino sólo su juego creativo.

Al alcanzar la liberación, el hombre trasciende toda esfera vibratoria para penetrar en el reino de la Causa Original, donde no existe ya vibración alguna.

Los rishis enseñaron que cada ser humano fue creado por Dios como un alma: un alma destinada a expresar en forma única algún atributo especial del Infinito, antes de reasumir su Identidad Absoluta. Puesto que todo hombre está dotado de alguna faceta de la individualidad divina, el Señor ama por igual a cada uno.

METAS E IDEALES:

– Divulgar entre todas las naciones el conocimiento de técnicas científicas definidas, a través de cuya aplicación el hombre puede comulgar en forma persona y directa con Dios.

– Enseñar a la humanidad que el propósito de la existencia consiste en expandir nuestras limitadas conciencias mortales a través de esfuerzo personal, hasta identificarlas con la Conciencia Divina.

– Revelar la completa armonía y la unidad básica existentes en toda religión verdadera.

– Destacar la senda de la práctica diaria de la meditación en Dios como la única carretera divina en la cual desembocan eventualmente las vías de todas las creencias religiosas verdaderas.

– Liberar a la humanidad del triple sufrimiento que la agobia: la enfermedad física, los conflictos mentales y la ignorancia espiritual.

– Estimular la práctica de la “simplicidad en el vivir y nobleza en el pensar”.

– Demostrar la superioridad de la mente sobre el cuerpo, y del alma sobre la mente.

– Conquistar el mal con el bien, el sufrimiento con el gozo, la crueldad con la bondad y la ignorancia con la sabiduría.

– Unir la ciencia con la religión, mediante la comprensión de la unidad existente entre los principios básicos de ambas.

– Promover el entendimiento cultural y espiritual entre Oriente y Occidente, fomentando el intercambio mutuo de las mejores cualidades de ambos.

– Servir a la humanidad, considerándola como nuestro propio Ser universal.

Paramahansa Yogananda
AutoBiografía de un Yogui

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Reiki y Meditación

El aprendizaje y la práctica del Sistema Usui de Sanación Natural, conocido simplemente como Reiki, combinado con las meditaciones activas de Osho, es un proceso de autoconocimiento y transformación para aquellas personas que buscan el bienestar interior y una relación sincera y nutritiva con los demás.

La meditación serena la mente, nos centra y nos abre a un estado natural de presencia, relajación y bienestar. Las técnicas de meditación activa, especialmente concebidas para el hombre y la mujer occidental, y que podrás practicar y aprender en las clases y en los seminarios, te ayudarán a disolver las tensiones internas y encontrar la paz interior.

El Reiki fue redescubierto a finales del siglo XIX por un japonés, el Dr. Mikao Usui. El término japonés Reiki significa: Energía Vital Universal. Esta energía de Amor Universal se puede aprender a sintonizar y canalizar a través de tu corazón y tus manos, para utilizarla en autotratamientos o en beneficio de otras personas. Sea cual fuere su destino final, Reiki, al fluir a través nuestro, nos llena de Paz, Presencia y Amor. Por eso, la práctica correcta del Reiki, a diferencia de otras terapias, nunca nos merma la energía, todo lo contrario, después de aplicar un tratamiento, te sientes más lleno de Energía y Amor.

El proceso de aprendizaje del Sistema Usui de Sanación Natural y la apertura a la Meditación está estructurado en tres talleres teórico-prácticos de fin de semana, que puedes complementar con las clases prácticas semanales (opcional). Las clases y los seminarios se desarrollan en un clima de sinceridad y celebración, y ayudan a disolver tensiones, reencontrarte contigo mismo/a y abrir el corazón. La iniciación y práctica del Reiki además armoniza los chakras (centros de energía vital) y estimula el anhelo espiritual y la creatividad.

La meditación y el Sistema Usui de Sanación natural no profesan ninguna religión, son instrumentos de conocimiento, relajación, sanación y crecimiento personal compatibles con cualquier práctica terapéutica o camino espiritual. Los tratamientos Reiki no son un sustituto de los tratamientos médicos.

Ketan Raventós Klein
Sammasati
Centro de Meditación en Barcelona

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