Mindfulness o Atención Plena

Por SAMUEL CARLOS LÓPEZ

¿Mindfulness? Ya estamos con los extranjerismos. ¿No hay una forma de decirlo en español?. Relativamente, si. Podríamos hablar de Atención Plena, o Conciencia Plena. Como en ocasiones sucede con las traducciones, hay algo que se pierde en la traducción.

Mind; Mente
Mindful; Tener en cuenta
Mindless; Sin sentido, absurdo
Fulness; Abundancia, plenitud

Fíjate que hablamos de Atención o Conciencia, además de Mente y de Plenitud. Pero, más allá de definiciones académicas de Mindfulness, te comparto lo que es mi experiencia y comprensión del término y sus implicaciones.
Se relaciona con la actitud de no identificarte con los pensamientos que suceden en tu cabeza. Crear un espacio entre el estímulo y la respuesta, logrando pasar de una vida de reactiva a una vida de elección consciente, ahora a ahora.
En este sentido cuando hablamos de Mindfulness nos referimos a “un Estado Mental”, del que se encuentran referencias en todas las tradiciones de la humanidad y en particular en las orientales. Eso de estado mental, puede sonar a raro e impreciso cuando nunca se ha practicado Mindfulness. Sin embargo es algo muy preciso. Es ese momento donde mi cuerpo y mi mente se hallan en el mismo lugar, vamos a ver un par de ejemplos para clarificar.
¿Alguna vez te ha pasado que tu cabeza se ha puesto a lanzar ideas sobre algo que sucedió hace ya un tiempo?, y además de no poder evitarlo, ¿te suele causar cierta tristeza, incluso una sensación de estómago encogido?.
¿En alguna ocasión te has puesto a pensar en algo que podría o no podría suceder en unos días o meses?, y por más que tratabas de sacarlo de tu cabeza, no sólo no se iba, sino que llegaba a producir cierta ansiedad. ¿Incluida la tendencia a pensar más en las opciones más negativas?.
Nuestro cuerpo siempre se haya en el momento presente, pero nuestra mente puede divagar – de hecho divaga – entre ayer y mañana. En esas situaciones que no te sientas bien física y psicológicamente es incluso normal. Ése es lo que se denomina estado de Mindlesness, o ausencia de Atención y Conciencia Plenas.

Visión de conjunto
Posiblemente tendríamos que hablar más de un repertorio de técnicas y ejercicios, más que de una técnica diferenciada propiamente dicha. Con una fuerte presencia de la meditación en el sentido oriental de este término, y un componente de ciencia que va encontrando evidencias tanto de los efectos positivos en las personas, como de secuencias o procedimientos que tienden a dar resultados predecibles y repetibles. Por eso el aval de los estudios científicos entorno a los beneficios que aporta el entrenamiento y la práctica del Mindfulness es sólido y creciente.
Otra característica relevante es que el Mindfulness no se “aprende”, pero puedes “entrenarte”. Esto se refiere a que aunque incluye numerosos conceptos que abarcan desde lo más antiguo en la sabiduría de las tradiciones Budista y Zen (no tienes que cambiar de religión, ni siquiera creer en nada en particular), hasta lo más novedoso que ha ido aportando la ciencia que estudia el cerebro y el cuerpo humano. Pero no basta un proceso intelectual, es proceso un proceso experiencial que se obtiene con la práctica, el tiempo, y el desarrollo de tu percepción sobre las cosas.
Mindfulness no se aprende “sólo” leyendo libros, sino practicándolo.
Por eso se habla de entrenamiento, por que cada uno de esos conceptos “teóricos” tiene una aplicación práctica que debes llevarla a tu vida cotidiana. Es ahí donde vas a encontrar el principal tesoro del Mindfulness, su aplicabilidad directa para vivir una vida con menos sufrimientos y tensiones, acercarte a ti mismo y a la vida con un nuevo enfoque que aporta claridad de ideas y confianza, además de ser uno de los modos no farmacológicos más estudiados y validados para hacer frente a esa epidemia de nuestros tiempos que es el Estrés, la insatisfacción, y el abatimiento. Una forma inteligente, práctica y sencilla de cuidar tu salud en cuerpo y mente. Bienestar de dentro hacia fuera que sólo depende de tu compromiso con él, para el que no tienes que pedir permiso a nadie. Siempre a una respiración de distancia.

Podríamos decir que un programa de entrenamiento en Mindfulness se compone de un determinado número de horas de “clase”, por definirlo de algún modo, que incluyen un marco teórico, así como diversos ejercicios de repetición e investigación para llevar a cabo durante y entre clases.  Mindfulness no es lugar para pusilánimes. Quizá has oído que 8 semanas de Mindfulness cambian la estructura cerebral, que se pueden aminorar síntomas de numerosos problemas de salud desde enfermedades inflamatorias, hasta cáncer, que en los estudios ayuda a mejorar la concentración y la memoria, que en el trabajo aumenta la confianza y creatividad, o que puedes mejorar tus relaciones de pareja, y muchas otras cosas más.
Todas estas cosas son ciertas, y tienen un “pero”. Estamos demasiado acostumbrados a una “pastilla mágica” que cura todo y al instante, o a poner nuestra salud en manos -y responsabilidad- del médico o terapeuta. Si buscas esto, Mindfulness no es para ti.
Es preciso compromiso y dedicación si quieres encontrar los tesoros, como todo en esta vida. Mindfulness es para personas que han decidido tomar el timón de sus vidas, y asumen su responsabilidad por su salud, y su compromiso en su desarrollo personal. Si has probado el ejercicio anterior de 2 minutos (si no lo hiciste, te sugiero que lo pruebes), habrás notado cierto alivio en tu cabeza saturada de pensamientos, e incluso un relativo aumento en la profundidad y calidad de tu respiración. Pero, seamos sinceros, en un ratito hasta olvidarás que has leído este artículo, y la probabilidad que uses tu atención a la respiración en tu siguiente momento de estrés es estadísticamente casi nula… Samuel Carlos López Hora de Poder

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