La Tregua

Un tiempo para negociar la paz. Un tiempo donde es posible solucionar. Un tiempo valioso. Un receso. Un descanso. Un lugar donde manifestar lo que se siente libremente. Un camino hacia la comprensión del otro. Un espacio para la reflexión.

En tregua estamos, personalmente, familiarmente, socialmente. Es un consenso precario aún, una felicidad sólo buscada.

El mundo pasa por treguas continuas, de la tregua de los dos bloques capitalista y comunista hemos pasada a la tregua unívoca del consumismo y la globalización económica, a través de entes que dan una sensación de cercanía ficticia, que simplifican la realidad y la deforman para acercarla.

Mientras haya tregua, se podrá vivir, aunque quedará mucho por solucionar, problemas, conflictos…

La tregua nuestra, nuestra tregua. “La Tregua” (esta revista) no comulga con ideologías, no se atreve a que la política “pura y dura”, (casi siempre impura y con la dureza solapada), entre en sus páginas, por ahora “La Tregua” aboga por la cultura y se expresa en todas las artes, promoviendo la crítica, la autocrítica, el ensayo interdisciplinar, sobre cualquier tema o ciencia, tanto técnica, biológica, social o humanística.

“La Tregua” va despacio, su periodicidad aun es relativa, su adscripción tampoco está cerrada, pertenece al Ateneo pero se expresa con autores y lectores tanto de dentro como de fuera de esta asociación, gracias a la ayuda económica prestada por el Ayuntamiento alcalaíno ha podido salir a la calle, al asfalto a los olivares, y lanzarse al mundo. Las personas que en ella colaboran lo han hecho gustosamente, ilusionadamente, sintiendo que la tregua literaria ha llegado y era el momento de expresarse. “La Tregua” se manifiesta ahora invitando a los jóvenes, a los estudiantes, a los viejos vivarachos, a los adultos inconformistas, a los alcalaínos y no alcalaínos, a los fronterizos y a los no fronterizos de nuestra Andalucía, de fuera de ella hacia el este, el oeste, el sur y el norte. Donde quiera que la tregua esté es un buen sitio.

Claro que esta tregua que nace en Alcalá, sigue la esencia del ser fronterizo de este pueblo de la Sierra Sur de Jaén, sintoniza con la mentalidad solidaria que cada año nos trae Etnosur. “La Tregua” sonríe a la convivencia de culturas cristiano-musulmanas de su pasado y se asoma con los ojos entusiastas a las puertas abiertas del porvenir, donde se respeten las identidades, las ideas, los sueños de cada mujer, de cada hombre. Y porque somos unos “esentos” e inquietos los redactores que elegimos este nombre y deseamos convivir en paz y gozando de los sencillos privilegios que la cultura nos aporte muchos años. Brindemos por “La Tregua”, y que su vida sea fructífera.

CLAUDIA SÁNCHEZ // LA TREGUA
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Estar enamorado

Poema de Francisco Luis Bernárdez

Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisan.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad
de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado amigos, es descubrir dónde
se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de
un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de
cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los
perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo
recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera
que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del
corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de
la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de
las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la
cabeza distraída.
Es recordar a Garcilazo cuando se siente la
canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las
primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de
una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña
con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay
fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre
la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda
confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una
pequeña lucecita.

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio
y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de
las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con
las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las
lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias
del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo
tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea
de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no
volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de
tener las manos puras.

Autor Francisco Luis Bernárdez

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Que nada te distraiga

Facundo Cabral

Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho, si digo “manzana” no es la maravilla innombrable que enamora el verano. Si digo “árbol”, apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
Sé que la palabra no es el hecho, pero sí sé que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.
Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.
Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.
De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir “basta” al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.
Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantáneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.
Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.
Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?.
No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.
Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.
Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.
Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
Facundo Cabral

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Hojas de hierba

Walt Whitman

Yo me celebro y yo me canto,
y todo cuanto es mío también es tuyo,
porque no hay un átomo de mi cuerpo
que no te pertenezca.
Indolente y ocioso convido a mi alma,
me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.
Mi lengua, cada átomo de mi sangre,
hechos con esta tierra, con este aire,
nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí,
lo mismo que sus padres…
Me aparto de las escuelas y de las sectas,
las dejo atrás; me sirvieron, no las olvido;
soy puerto para el bien y para el mal,
hablo sin cuidarme de riesgos,
naturaleza sin freno con elemental energía…
He oído lo que hablan los habladores,
la fábula del principio y del fin,
pero yo no hablo ni del principio ni del fin.
Nunca hubo más principio que ahora,
ni más juventud ni vejez que ahora,
ni habrá más perfección que ahora,
ni más infierno ni cielo que ahora.
Impulso, impulso, impulso,
siempre el impulso, generador del mundo…
De la penumbra surgen iguales elementos contrarios,
siempre la sustancia y el crecimiento,
siempre un tejido de identidades,
siempre lo diferente,
siempre la Vida que se engendra…
Bienvenido cada órgano de mi cuerpo y cada tributo,
y los de cualquier hombre sano y limpio,
ni una pulgada, ni una partícula de pulgada es vil,
y ninguna debe ser menos querida que las otras.
Estoy satisfecho, veo, bailo, me río y canto…
Todas las verdades aguardan en todas las cosas,
ni se apresuran ni se demoran,
no precisan el fórceps del cirujano.
Para mí lo mínimo no es menos importante que lo demás,
(¿qué puede ser mayor o menor que un roce?)
Ni la lógica ni los sermones convencen,
la humedad de la noche me penetra con más intensidad.
Una gota y un minuto me bastan para sosegar mi cerebro.
Creo que los húmedos terrones
serán alguna vez amantes y lámparas,
y que el alimento de un hombre o de una mujer
es un compendio de compendios.
Y que lo que los atrae y los une es una cumbre y una flor,
y que se ramificarán infinitamente hasta saberlo todo,
y hasta que todos nos deleiten y los deleitemos a todos…

Walt Whitman // Hojas de hierba

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Mateafdrina

Como una semilla surjo de la nada,
de la nada que me cobija,
que me da forma,
y me crezco dentro y fuera de ella,
y me doy libre, tierna, sencilla,
y soy la efigie de los días
entre la luz que me posee
y la sombra de la luna
cuarteada en mis pupilas,
y soy la tierra de verdes praderas
brotando desde mi corazón
y sus largos ríos que en mí desembocan
y en mí nacen
con el perfil de la aurora
en mis manos extendidas.
A través de velos
vienen a mí los recuerdos…
¿Dónde estás?…
Busco mi alma
en esos ojos que te miran,
en la sonrisa
que se pierde con el viento
y me trae la nostalgia
de esa alegría apacible
de los días,
en la dulce semblanza de las sombras
que tiernamente me abrazan,
en el brillo cálido de las estrellas
que en mí se funde
y me acercan a ese universo
que apenas alcanzo
y sé que también es mío…
A la luz de las velas,
mi cuerpo se baña
de tenues miradas,
de dulces caricias,
de profundos sueños…
y me abrazo al vacío
que todo lo llena,
y me siento Yo,
ÚNICA,
MARAVILLOSA CRIATURA.

Mateafdrina
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